La vida desde una sociedad en perenne desarrollo

Fotografía: Jorge Silva / REUTERS

Que bella es la vida, cuando nacemos: nada nos preocupa somos simples hijos de alguien, y en el mejor de los casos somos amados y queridos por esas personas que se encargaran de nosotros, estamos pequeños, somos indefensos pero sentimos, hay vida e ilusiones que pronto se formaran y se mantendrán de manera estable, será entonces desde esta perspectiva que reflexiono, actualmente que nos pasa como padres de esta nación llamada Venezuela, nuestra relación con esta tierra la comparo en esta oportunidad como una relación padres-hijos, en ella  crecimos, podría decirse  de forma metafórica que cumple el rol de madre, pero también es a su vez una hija en tanto que es por nuestra causa y dependiendo de que tanto la amemos, la consideremos propia y pertenecientes a ella, que se mantendrá viva.

Para la fecha son muchas las dificultades por las cuales atraviesa el país, desde problemas de economía, hasta llegar a los de violencia, donde se ve conflicto a mi parecer generado e impartido por todos en cierto sentido. Promovido por aquellas carencias de nosotros como humanos: ya que actualmente pienso que como sociedad hay que abordar  la intolerancia y la  incomprensión como dificultades ya que analizando un poco la situación y tomando como referencia a distintos autores buscaré explicar de forma clara y concisa a lo que me refiero,  empezando por Rawls, 1971 (c.p Cortina, 1997), quien nos plantea el tema de justicia distributiva, donde según su visión viene a ser el reforzamiento del acuerdo entre los ciudadanos lo que buscaría fomentar su sentido de pertenencia a una comunidad y su afán de participar en ella.

En ese sentido es donde la tradición política republicana como el liberalismo social por ejemplo, recuerdan lo necesario de una cohesión social que permita llevar adelante cualquier proyecto económico o político, cuyo derecho no se logra por la imposición, sino por la libre adhesión y participación de los ciudadanos a través del ejercicio de virtud moral de la civilidad.

Algo que también debería tomarse en cuenta y evitarse es el monismo, ya que de ahí se genera la implantación del mundo perfecto desde una sola visión, y esto puede no funcionar debido a que somos en esencia una sociedad pluralista, entendiendo que la ciudadanía propia de un estado nacional parece quebrarse desde las exigencias de las ideologías grupalistas, la ciudadanía será el resultado de un quehacer, la ganancia de un proceso que empieza con la educación formal desde la escuela e informal desde la familia, amigos, medios de comunicación y ambiente social, porque según Cortina, se aprende a ser ciudadano llegando al más profundo ser de sí mismo.

Por ello desde mi opinión, lo que logro ver es un país cada día más vacío, veo rostros carentes de amor, alegrías e ideales, son almas y mentes que vagan sin nada, no justifico su desanimo porque cada quien tendrá sus razones, sin embargo busco promover el espíritu de lucha y esperanza que es tan necesario para enfrentar una crisis  y  es que como bien menciona España (2004), hay creencias que operan como obstáculos para la superación de la pobreza cuando se le  ve como causa, y han sido la consecuencia de la propia situación de carencias materiales en la que se encuentran los individuos las que reflejan  tales creencias. Dichas circunstancias materiales e institucionales que les toca vivir a las personas condicionan en buena parte las normas que interiorizan, sin embargo la cosa no queda ahí debido a que pueden existir grados de libertad, que explican las diferencias entre los individuos.

Es por eso y más que las actitudes que son detectadas en los hogares con pobreza, son producto de las condiciones materiales que le permiten o no a sus miembros acceder a las agencias de socialización, a las oportunidades sociales y económicas, así como conocer o tener la experiencia del logro material, que impide la fatalidad aprendida tan común en los sectores de pobreza y que explican su angustioso conformismo según España. Por todo lo antes mencionado y para finalizar; es bueno mencionar que cuando convergen tantos factores tiene a exacerbarse el conflicto social si no operan otros elementos como un fuerte liderazgo, político o de otra índole que moldee en parte la conducta de la población.

Por lo que tomo lo que relata Piñango (2003) como ejemplo, para este autor existe  la muerte de la armonía una consecuencia que  ha sido debido al fortalecimiento de un rasgo psicosocial de efectos perversos; la desconfianza en nosotros mismos, en los demás y en las instituciones sociales, situación que nos vuelve vulnerables y creyentes de que no seremos capaces de enfrentar nuestros problemas y encontrarle una solución, con esto quiero cerrar y decir que  no es la Venezuela que me hubiese gustado vivir, ni mucho menos la que si me dan a escoger, la que elijo pero como fue la que me tocó, en ella lucharé y trabajaré, por la espera de un mejor futuro que está por construirse.

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Estudiante de Psicología. Interesada en los temas sociales y en querer implementar el modelo de análisis social desde la mirada psicológica.