El petro como pésima unidad de cuenta

El dinero se caracteriza por tener tres cualidades: Todo aquello que sea aceptado como medio de intercambio, como instrumento de ahorro y unidad de cuenta, se considera como genuino dinero. Si llega a faltar una de las características mencionadas, entonces la economía sustituirá el bien o el billete, por otro u otros que sí cumplan con estas funciones.

La unidad de cuenta es una cualidad interesante, pues de esta manera se adjudica un valor nominal a los bienes y servicios. El valor de las cosas es expresado de forma sencilla bajo la misma denominación, lo que simplifica el cálculo de precios relativos. Se facilita la transmisión de un conocimiento disperso en la sociedad, caracterizado por un cúmulo de valoraciones que cambian con el tiempo y de acuerdo a múltiples variables simultáneas. Se pueden establecer fáciles comparaciones entre los productos, y se puede medir con mayor facilidad el poder adquisitivo. En definitiva, esta cualidad permite establecer precios con base en una misma denominación.

La inflación es una enfermedad cuya consecuencia es la pérdida de las funciones del dinero. Este proceso se genera progresivamente a medida que el fenómeno se va agravando: primero se descarta su uso como medio de ahorro, pues la inflación erosiona el poder adquisitivo; la alta variabilidad de precios no permite coordinación y planificación empresarial, por lo tanto deja de usarse como unidad de cuenta y se establecen precios en otras monedas; por último, se deja de emplear como medio de intercambio, pues las personas comienzan a aceptar la moneda fuerte y dejan de utilizar la moneda enferma.

Re-expresión de precios

Establecer una nueva unidad de cuenta consiste en re-expresar toda la estructura de precios y todas las cuentas de una economía bajo una denominación diferente a la moneda de curso forzoso.

La medida se ejecuta antes de un proceso de sustitución monetaria con la finalidad de ir familiarizando a la sociedad con la aplicación de la nueva moneda. También se encuentra dentro de planes que tienen como objetivo acabar con la inflación. El caso más próximo es la URV instaurada en Brasil antes de establecer el Real como nueva moneda.

En un fenómeno hiperinflacionario los precios aumentan de forma exorbitante, llevando las cuentas de la economía por encima de los millones. El lenguaje económico y la manipulación de los precios se convierten en una compleja labor, por esta razón el dinero fracasa como unidad de cuenta. Debido a esta problemática, surge la necesidad de llevar a cabo una reconversión monetaria, la cual tendrá sentido siempre y cuando se ejecuten medidas simultáneas para acabar con la abrupta variación de precios, de lo contrario, el problema no será solucionado y la necesidad de eliminar ceros a la moneda aparecerá más temprano que tarde.

En un escenario hiperinflacionario también emplea la política de re-expresión de precios, esto con el fin de evitar la persistente variación nominal de precios que genera descoordinación y un cúmulo de distorsiones. Debido a que este proceso puede ser confuso para la ciudadanía, es importante que la paridad que se establezca entre la moneda de curso forzoso y la nueva unidad de cuenta sea bastante amigable y aceptada de forma rápida.

Productos regulados del plan 50. Precios en bolívares soberanos y en petros. Fuente: Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.397

Precios en petros

Recordemos que mediante una unidad de cuenta expresamos el valor de bienes y servicios, facilitando el lenguaje, el cálculo y la comunicación entre los agentes económicos. El principal inconveniente del petro, es que el tipo de cambio bolívar/petro conlleva a unos precios en decimales que alcanzan la millonésima parte de la unidad.

Manipular cuentas de esta magnitud genera el efecto contrario al deseado, es decir, si estamos en un proceso hiperinflacionario y la contabilidad se dificulta, no es conveniente aplicar una denominación igual o más complicada que la anterior. Es difícil que la economía se ajuste a precios con 6 ceros a la izquierda, debido a que esto es tan complicado como manejar 6 ceros a la derecha, por esa razón hubo la necesidad de una reconversión.

Es poco probable una adaptación o asimilación rápida de los agentes económicos, ya que establecer precios en millonésimas no facilita los cálculos, el lenguaje ni la comunicación entre las personas. Este problema hace que el petro no cumpla su función como unidad de cuenta.