Mindfulness y Economía

Foto: Getty Images

Vivimos apurados, acelerados e inducidos, buscando caminos hacia un ideal de bienestar al que no llegamos nunca. El Mindfulness como ayuda para autoentendernos y tomar mejores decisiones económicas y de vida.

Cada vez hay más consenso entre los intelectuales (de todo tipo), del evidente desequilibrio entre los objetivos de las grandes empresas y los objetivos de las personas. La gente común, con su modesta “racionalidad acotada”, no busca maximizar sus beneficios económicos, a diferencia de las empresas, si no su bienestar/felicidad, pero claro… con caminos moldeados por el marketing de las grandes corporaciones. Algo falla ahí, son caminos que no se juntan. 

Como ya escribí en “Un Mundo de Gente Apurada” (http://seblaza.blogspot.com/2018/12/un-mundo-de-gente-apurada.html), la gente vive en una ansiedad inducida por el marketing de las grandes corporaciones, que explotan nuestro sistema 1 (decisiones rápidas) vía una diferenciación de producto que teóricamente nos va a hacer más felices, pero por el contrario, nos está haciendo trabajar muchas horas, para ganar más dinero, y así comprar esas panaceas de felicidad, felicidad que nunca se termina de consumar, porque el dinero necesario nunca lo alcanzamos para cubrir todos esos “deseos inducidos”. Y así… mucha gente frustada, ansiosa, con ataques de pánico y trastornos de ansiedad, depresión, etc.

Y si bien en los últimos años, surgen empresas que reorientan sus políticas estratégicas, implementando programas de Empresas B, entre otros, con el objetivo de producir de una manera mas responsable y re invertir en la sociedad y sus trabajadores, la solución de fondo pasa por una transformación interna del ser humano, para lograr ver lo que verdaderamente nos puede llegar a dar bienestar de manera sustentable (que está muy lejos del actual consumismo inducido), y en eso el mindfulness puede llegar a ser muy útil.

¿Qué es el Mindflness?

Traducido como “atención plena” o “consciencia plena”, el término “mindfulness” sugiere preparar la mente para prestar atención completa a lo que está sucediendo, a lo que estamos haciendo, y al espacio en el que nos estamos moviendo. Eso puede parecer trivial, excepto por el hecho de que muy a menudo nos desviamos del asunto que nos ocupa, nos perdemos en el multitasking y en el frenético ritmo diario. De esta forma, nuestra mente toma vuelo, perdemos contacto con nuestro cuerpo y, muy pronto, estamos absortos en pensamientos obsesivos sobre lo inmediato, lo que acaba de suceder, viendo todo amenazante. Y eso nos pone ansiosos, acelerados.

Yoga

El mindfulness ayuda como fuerza antitésica del problema, entrenando la capacidad humana básica de estar plenamente presentes, conscientes de dónde estamos y de lo que estamos haciendo, y de no ser demasiado reactivos por lo que sucede a nuestro alrededor en lo inmediato.

La “consciencia plena” es una cualidad natural que todos tenemos. Está disponible para nosotros en cada momento, pero solo si nos tomamos el tiempo para apreciarlo. Cuando se practica mindfulness, dicen los especialistas, se practica el arte de crear un espacio para nosotros mismos: espacio para pensar, espacio para respirar, y en general un espacio entre nosotros y nuestras reacciones.

¿Cómo se practica Mindfulness?

Sostienen los expertos que no se necesita comprar nada. Se puede practicar en cualquier lugar, no hay necesidad de salir y comprar un banco especial; todo lo que necesita es dedicar un poco de tiempo y espacio para acceder a nuestras habilidades naturales de atención plena todos los días.

La idea es tomarse unos minutos al día para aquietar nuestra mente, tratando de prestar atención al momento presente, sin juzgarlo. Nuestra mente vagará. A medida que practiquemos prestar atención a lo que sucede en nuestro cuerpo y mente en el momento presente, veremos que surgen muchos pensamientos. Nuestra mente tratará de desviarse hacia algo que sucedió ayer, a sacarnos del equilibrio, como una especie de “mente errante”.

Pero la “mente errante” no es algo que temer, es parte de la naturaleza humana y proporciona el momento clave para la práctica del mindfulness: la pieza que los investigadores creen que conduce a cerebros más sanos y ágiles: el momento en que reconocemos que la mente ha vagado. Porque si podemoss notar que nuestra mente ha vagado, entonces podemos devolverla conscientemente al momento presente. Y cuanto más hagamos esta gimnasia, sostienen los expertos, más probabilidades tendremos de poder hacerlo una y otra vez.

Se trata de devolver nuestra atención una y otra vez al momento presente, sin juicios sobre nuestros pensamientos. Nuestras mentes están cableadas para dejarse llevar por el pensamiento. Es por eso que la atención plena es la práctica de volver, una y otra vez, a la respiración. La sensación de la respiración es un ancla al momento presente. Y cada vez que volvemos a la respiración, reforzamos nuestra capacidad para hacerlo de nuevo.

Si bien la atención plena es innata, se puede cultivar, sostienen los especialistas, a través de técnicas comprobadas, especialmente la meditación sentada, caminando, de pie y en movimiento (también es posible recostarse pero a menudo conduce al sueño).

Y en lo que es de lo más importante para nuestra productividad y nuestro desempeño económico, el mindfulness reduce el estrés, mejora el rendimiento, mejora nuestro auto-conocimiento y conciencia personal a través de la observación de nuestra propia mente y aumenta nuestra atención al bienestar de los demás.

Adicionalmente, se enciende la innovación y la creatividad con el mindfulness, un hecho no menor para el emprendorismo en la economía. A medida que lidiamos con la creciente complejidad e incertidumbre de nuestro mundo, el mindfulness nos puede llevar a respuestas efectivas, resilientes y de bajo costo a problemas difíciles de resolver en planos de consciencia tradicionales.

En síntesis

La clave para un mejor bienestar personal y económico pasa por una paz espiritual que hay que trabajar para encontrar. El camino del marketing emocional, el de las grandes corporaciones, y su consumismo inducido, probablemente no sea el más adecuado. En cambio, el mindfulness, entre otras técnicas, nos allana el camino que necesitamos para reflexionar profundamente adónde queremos ir, encontrarnos a nosotros mismos… y ver con claridad qué es lo verdaderamente importante para llegar ahí… dejando al resto como secundario, separando la paja del trigo.

El contexto no va a cambiar, la hiperconectividad y el neuromarketing de las grandes corporaciones va a ser cada vez más potente… somos nosotros  los que tenemos que cambiar, para adaptarnos y ser más felices.


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Economista. Posgrado en Neurociencias Cognitivas Aplicadas a las Organizaciones. Aficionado a la Neuroeconomía.