Migración y desarrollo en el conflicto sirio

Fotografía: A.P.

El conflicto sirio, de carácter religioso, tiene sus orígenes en el año 2011 y ha dejado a su paso cerca de 400 mil muertos y millones de desplazados. Su presidente Bashar Al Assad, tras 18 años en el poder en una sociedad de mayoría sunita y perteneciendo él a la minoría Alauí Chií, se ha rehusado a abandonar el poder tras una insistente rebelión. Posiblemente esta sea una mirada muy somera a un conflicto que ha tomado dimensiones internacionales desde hace 8 años, pero enfoquémonos en las implicaciones económicas.

La crisis que tiene por un lado a Rusia y por el otro a Estados Unidos liderando una lucha contra el estado islámico (al día de hoy se han retirado las tropas norteamericanas de Siria), ha dejado como saldo millonarias perdidas y una cifra de pobreza que ronda el 80%, incluyendo una importante porción de pobreza extrema. Aquí saltan los primeros estímulos de los migrantes sirios: la pobreza y la vida misma.

Entre los países que han recibido a ciudadanos sirios destacan Turquía, El Líbano y varios europeos como Suecia, Serbia y Alemania, entre otros, pero hagamos una pausa en este último.

La nación germana ha tenido un desempeño encomiable de su PIB desde la década de los 70, lo cual la ha posicionado entre las cinco primeras economías del mundo en la actualidad. Es uno de los grandes fabricantes y exportadores de Europa; en general, presenta un desempeño sano, un déficit fiscal controlado, una inflación muy baja y un desempleo envidiable cercano al 3,5%. Todos estos atributos macroeconómicos derivan en una sociedad alemana con altos estándares de vida que se constituye como incentivo para una población que sufre los embates de la guerra.

En el año 2015, la canciller Angela Merkel anunció que aceptaría cerca de 800 mil sirios migrantes derivados del conflicto. Su discurso político se centró en una narrativa de solidaridad y humanidad, instando a sus coterráneos a comprometerse con el país persa.

Nuestra siguiente y pertinente pregunta… ¿Qué gana Alemania con esta apertura? Siendo una nación con una economía muy robusta, tiene dos estímulos vitales para ser un gran receptor de sirios.

El primero es un asunto demográfico: la tasa de natalidad y envejecimiento se mueven en direcciones opuestas, lo cual reducirá la población en aproximadamente 10 millones en los próximos 40 años, mientras naciones vecinas como Inglaterra experimentarán un crecimiento en el mismo periodo, y estas cifras impactarán, por supuesto en la productividad de la nación.

En la masa de sirios que ha entrado a Alemania hay un enorme potencial de trabajadores no calificados, además de profesionales. Por otra parte, desde el punto de vista social, los sirios son tendientes a tener familias numerosas, las cuales no solo serán fuerza de trabajo productiva, sino que también serán consumidoras y contribuyentes una vez estén regularizadas. Es decir, estructurar dispositivos para recibir una migración ordenada es una jugada brillante para Alemania.

El otro punto bajo un enfoque teórico es la FPP, la frontera de posibilidades de producción. Las posibilidades de producción real que Alemania puede alcanzar aún tienen un mayor potencial de crecimiento en los próximos años, pero entre los factores de producción requiere trabajadores y precisamente de estos tiene déficit, tanto que hoy en día el país necesita cubrir más de un millón de posiciones en rubros como construcción, distribución y servicios, todo esto después de haber recibido 1.2 millones de sirios entre el 2015 y el 2018. Si se lo está preguntando, la respuesta es sí, la economía alemana es una locomotora.

Es lógico destacar que los sirios que han ingresado al país han afrontado las barreras naturales de rigor como el idioma, el proceso de documentación y de integración cultural; sin embargo, es claro que este encuentro es un anillo que encontró un dedo de su medida. Tanto Alemania como los emigrantes sirios se han beneficiado en términos generales. Está por verse si Alemania logra mantener su ritmo pujante de alta productividad y todo apunta a que así será.  Aunque no todo lo que brilla es oro, la migración en estos términos, dejará desarrollo, mezcla de culturas y sincretismo.

alemania

PIB Alemán hasta el año 2016


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