La economía del distanciamiento social

El coronavirus ha venido no solo a mostrar las insuficiencias de los sistemas de salud de todo el planeta, sino que producto de ello se está generando un nuevo mapa de consumo porque los patrones están cambiando.

El 43% de la población mundial se encuentra en cuarentena y esto ha generado una nueva manera de interactuar y consumir. Muchas personas han cambiado al trabajo desde casa, otras están sin empleo.

Se prevé una gran crisis económica pero de momento, lo que se tiene es una migración del consumo que está conformando un nuevo mapa, por demás interesante y retador para las empresas.

Todas las empresas y negocios a nivel mundial se han visto afectados en mayor o menor cuantía, incluso hay actividades concretas que están paralizadas pues no son susceptibles de ser realizadas vía remota. Esto es una realidad y tiene unos impactos directos en los hábitos de consumo.

Las personas han venido cambiando sus preferencias en función de las limitaciones de contacto y desplazamiento pues no queda otra opción sino adaptarse. Un consumidor más consciente y selectivo.

¿Qué consumimos en la distancia social?

El primer elemento que destaca de toda esta crisis es que las personas nos hemos volcado prácticamente en un 100% hacia el mundo online como vía de socialización, trabajo y consumo de productos menos esenciales. Las ventas online se han incrementado en más de un 50% a nivel mundial, de acuerdo a la consultora Criteo.

Lo interesante es que a pesar de la situación, la acción de consumo se mantiene mucho más allá del gasto en alimentos. Las personas, gracias a lo que se denomina omnicanalidad (diversos canales de venta) pueden acceder a bienes y servicios de manera remota., pero esto hace que la compra sea un poco más racional que la que se realiza en un establecimiento. La zona del cerebro que se denomina Neocorteza va a tener que ser tomada en cuenta a partir de ahora.

Luego del primer impacto causado por la viralización de la pandemia, donde los consumidores se volcaron a adquirir bienes de primera necesidad de manera irracional (Efecto FOMO) y Cerebro Reptil, ha llegado un periodo de “normalización” en el cual se entiende y acepta que podría extenderse por un tiempo indefinido y entonces busca optimizar los canales de comunicación y hacer confortables sus espacios y administrar de la mejor manera el tiempo para mantener el ánimo y sentirse productivo.

Los bienes que han incrementado su demanda durante el mes de abril, de acuerdo con Criteo, son:

  1. Dulces, chocolates, mezclas para hacer tortas, galletas y pan.
  2. Ropa cómoda y de dormir.
  3. Artículos deportivos.
  4. Videojuegos, cámaras web y equipos para mejorar el uso de la comunicación remota.

Asimismo, de acuerdo a la BBC ha habido un importante crecimiento la oferta de cursos y capacitaciones online, pues es más rentable formarse que tener maratones de Netflix.

¿Por qué?

Al tener suficientes reservas de comida (necesidades básicas) para abastecerse, el consumidor, siempre buscando el bienestar, va a seguir consumiendo en todo aquello que mejore su calidad de vida y ahora ésta se desarrolla en su casa, conjuntamente con su grupo familiar.

El dinero que antes se gastaba en restaurantes, paseos, fiestas y viajes se reorienta hacia el espacio donde tienen lugar las actividades cotidianas. El Home Office, el Homeschooling son tendencias que requieren de equipos e indumentaria para su ejecución. Esto claramente es una tendencia que se convierte en una oportunidad de negocio.

La nueva configuración del horario de trabajo y tiempo en familia, hace que sea necesario invertir en mejoras. He allí la razón, el nuevo mapa emocional es sentirse bien en casa ya sea compartiendo o aprendiendo.

Entender la evolución del estado emocional y cómo éste va marcando las necesidades es clave, focalizar la racionalidad como motivo de compra es fundamental para que las empresas puedan reinventarse. No es momento de improvisar sino de accionar dentro del nuevo contexto, que por lo que se prevé, será bastante largo.

Se estima que en los seres humanos, para que un hábito se fije debe repetirse durante 21 días. Ya llevamos casi 38 en cuarentena lo que implica que a nivel del cerebro estamos acostumbrados a esta nueva realidad, que ya pasa a ser normal: tenemos rutinas, trabajo, ocio, fiestas y ejercicio.

Nace una nueva economía basada en una demanda específica, en consecuencia la oferta debe adaptarse a esos requerimientos y expectativas.

Entender lo que siente el cliente en casi tan determinante como darle razones para comprar: el consumidor ha evolucionado.


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