Islandia: Una crisis, un mundial

Fotografía: Shaun Botterill / Getty Images

El mundo del fútbol fue sorprendido en los últimos años por el vertiginoso juego de Islandia, un pequeño y helado territorio de 103.000 kilómetros cuadrados ubicado al norte de Europa, con poco más de 330.000 habitantes para el año 2016.

La eliminatoria a la Eurocopa, el desarrollo en el campeonato de naciones europeas y el trepidante paso por la clasificación en el viejo continente para acceder a la Copa Mundial de Fútbol FIFA, por primera vez, evidencian un relato de éxito para el espectro deportivo islandés.

La mayoría de los entendidos en la materia destacan la labor de los técnicos Lagerback y Hallgrimsson, quienes desarrollaron las habilidades específicas de carácter físico de los miembros de la selección islandesa y el fortalecimiento de una visión de juego adaptada a esa condición, posicionando a la vez un actitud ganadora, necesaria ante la tradicional competencia en el fútbol europeo, fundamentado en Alemania, España, Italia y Francia cómo lo más recientes campeones mundiales en representación de la zona.

Es de suponer que este proceso vino en sintonía con el funcionamiento estable de la sociedad islandesa, no obstante si revisamos los últimos acontecimientos económicos en ese país, podemos observar que esta nación impulsó un camino exitoso en lo deportivo en un contexto económico adverso.

En el año 2008, empresas multinacionales de origen islandés tenían presencia en los mercados internacionales, anclados en una banca nacional sin regulaciones excesivas que permitieron a dichas instituciones endeudarse de manera exagerada.

Tal escenario coincide con la crisis financiera desde los Estados Unidos de América y para nadie es un secreto los severos daños causados a la diversidad de entidades bancarias del mundo occidental, que produjo específicamente en Islandia la quiebra de los tres bancos principales.

Los efectos de la recesión fueron inmediatos causando estragos en la producción de bienes y servicios, desempleo y una devaluación hasta de un 80% en la moneda nacional, que conllevó a la imposición de controles cambiarios.

Ante el tamaño de las deudas adquiridas por los bancos sometidos a quiebra y el manejo de una moneda propia, paradójicamente, los responsables del manejo de la crisis optaron por no dedicar la totalidad de recursos al rescate de bancos, sino por el contrario, aprovechar el marco que generó la crisis en cuanto a la producción de bienes y servicios a un menor precio, que en parte desembocó en el establecimiento del turismo como un nuevo factor de desarrollo económico.

Ocho años después Islandia recuperó su puesto en los mercados internacionales al haber liberado los controles de cambio establecidos, permitiendo a sus ciudadanos la adquisición de moneda y acciones extranjeras.

En el trayecto de la clasificación a las competiciones futbolísticas más destacadas, Islandia arrojaba claras evidencias de la superación paulatina de la crisis vivida, al ubicarse en el puesto número 9 del Índice de Desarrollo Humano del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para el año 2015 y en el puesto 23 del ranking que mide el contexto de facilidad para hacer negocios realizado por Doing Bussiness con relación al año 2017, siendo su mayor virtud las posibilidades de obtención de electricidad.

Los prenombrados seleccionadores nacionales de Islandia en la ruta a la Eurocopa y al Mundial de Futbol FIFA, respectivamente, construyeron un equipo y una afición en medio de una tormenta económica y social, de profundo tenor para esa sociedad, obteniendo como premio en la actualidad el puesto número 22 del ranking general de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), un escalafón relevante cuanto se trata de un país que reconoce tener una cifra aproximada de apenas 100 jugadores profesionales de ese deporte.

Islandia logró superar la crisis desde su punto más crítico y llegó al Mundial de Futbol FIFA, todo en una década, lo que deja constancia que los momentos difíciles son superables si cada quien realiza acertadamente el trabajo que le corresponde.

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Abogado, UCV. Magister en Estudios Políticos y de Gobierno, UNIMET. Profesor de la cátedra de Derechos Reales, UNIMET.