El gran poder de la mujer empresaria

Uno de los acontecimientos históricos que marcó sin duda un antes y un después en la forma de relación social basados en estereotipos hombre-mujer, fue sin duda el incendio de la fábrica de confección de camisas Triangle Waist Co. de Nueva York el 25 de marzo  de 1911. Este desastre industrial fue uno de los que sumaron más víctimas mortales en la historia de la ciudad y el cuarto en el número de muertes de un siniestro industrial en la historia del país. El fuego causó la muerte de 123 trabajadoras de la confección y 23 hombres que murieron por quemaduras provocadas por el fuego, la inhalación de humo, o por derrumbes. La mayoría de las víctimas eran mujeres jóvenes inmigrantes de Europa del Este e Italia de entre catorce y veintitrés años de edad. La víctima de más edad tenía 48 años y la más joven, 14 años.

Este acontecimiento obligó a la nación a modificar la legislación laboral vigente con el propósito de establecer garantías para las trabajadoras. De igual forma nace un sindicato que velaba por los derechos de las mujeres trabajadoras. Pero este hecho, trágico por demás, no iba a marcar la diferencia definitiva con relación al rol de la mujer en un mundo culturalmente dominado por hombres.

Décadas enteras de trabajo, sacrificios y la iniciativa de cubrir poco a poco espacios claves en la sociedad, han reivindicado el muy importante rol de las mujeres en nuestra dinámica habitual. Mujeres de gran representatividad han subido de entre los escombros de una sociedad aún dogmática que lucha por opacar los logros femeninos que en este punto brillan con más intensidad que nunca. Por mencionar tal vez algunos de los casos más representativos (o tal vez más mediáticos):

  • Marie Curie​ (1867-1934) científica polaca nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades Física y Química, y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París. Fue sepultada con honores en el Panteón de París por méritos propios. Marie rompió las barreras del mundo científico dominado por hombres y dejó su nombre escrito en la historia.
  • Oprah Winfrey de orígenes humildes y con una vida tremendamente turbulenta, se convirtió, según Forbes, en una de las mujeres más influyentes de su generación. presentadora de televisión, productora, actriz, empresaria, filántropa y crítica de libros estadounidense. Fue varias veces ganadora del Premio Emmy  por su programa The Oprah Winfrey Show, el programa de entrevistas más visto en la historia de la televisión. Además es una influyente crítica de libros, actriz nominada a un Premio Óscar, y editora de su propia revista. Según la revista Forbes, fue la persona afroamericana más rica del siglo XX.

Y así, podría nombrar miles de casos similares, de nombres que resaltan en la historia y rompen con el estatus quo para generar algo nuevo y mejor.

Pero el punto central de esta disertación es el hecho de que, las mujeres son Presidentas de países, son pilotos de fórmula 1, son estupendas jugadoras de futbol (acá en Venezuela tenemos a una gran futbolista que retaría a muchos buenos), son médicos, abogados y en fin, cualquier cosa que podamos imaginar que antes se pensaba sólo era “terreno de hombres” (sí, por muy tonto que suene antes se pensaba así).

Ahora bien, ¿la mujer en el mundo empresarial y de negocios? Sí, la respuesta es SÍ y mil veces sí, y aunque esta afirmación pueda parecer “incómoda” para algunos hombres que aún piensan que las mujeres deben quedarse en casa cuidando a los niños (aún los hay damas y caballeros), yo he trabajado de cerca con mujeres, he sido socio de muchas, y día a día no deja de llenarme de grata alegría el poder aprender algo nuevo de estas líderes, planificadoras y visionarias emprendedoras que están revolucionando la forma de organización empresarial y todo el mundo de negocios.

Repaso algunas de las características con las que siempre me consigo al trabajar con mujeres en el mundo empresarial y de negocios:

  1. Son planificadas: Su maravillosa capacidad cerebral (más compleja que la nuestra debo decirlo) les permite planificar escenarios diversos, accionar de forma múltiple y conseguir resultados de forma conjunta, la mayoría de ellos satisfactorios. Las damas tienen la estupenda capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo sin colapsar en el intento (debo decir que para algunos de nosotros hombres, eso es una tarea titánica). En escenarios empresariales complejos como el actual, pueden considerar situaciones que golpearían a la organización y a partir de ello tomar decisiones apropiadas.
  2. Son visionarias: Sí, viven el ahora, eso es un hecho, pero ya están imaginando, de forma muy creativa además, como será todo dentro de algunos años: más grande, más pequeño, más colorido, más intenso. Tienen una capacidad de abstracción impresionante, pudiendo con ello dibujar escenarios complejos colocando cada pieza en su lugar, talentos, recursos y posibles resultados. ¿Qué empresa no necesita a un líder visionario?
  3. Tomando como referencia lo anterior. Son extraordinariamente creativas: Pueden hacer de espacios y colores simples, todo un espectáculo para los sentidos. ¿Esto es o no es útil para los modelos de negocios? Empatizan con cierta facilidad, eso les permite entender más rápido y mejor las necesidades de otros, eso es una fortaleza indiscutible para las empresas que buscan posicionarse en mercados específicos.
  4. Tienen un estupendo dominio de las relaciones espaciales. ¿Qué significa eso? Bueno, ¿alguno les ha pasado que llenan, por ejemplo, una maleta y les falta espacio para cosas adicionales? Ellas logran meter todo en una sola maleta. ¿Magia? No, dominio de relaciones espaciales. Esto les permite tomar decisiones para optimizar costos en las organizaciones, son estupendas en inventarios y es un hecho de que el orden es un catalizador para la prosperidad.
  5. Son apasionadas: Hacer las cosas sólo por dinero, les aburre. Si el proyecto no les apasiona, mueve la fibra y llena de emociones, sencillamente no darán el 100%. Se enamoran de sus modelos de negocios, sí así es, literalmente se enamoran de ellos, por eso cuando alguien las pretende con intenciones románticas, no les des flores, demuéstrale que trabajarán juntos por un proyecto más apasionante aún del cual los dos puedan enamorarse como pareja. La pasión es el motor de las organizaciones modernas, creativas y basadas en innovación.

Y bien, así podría pasar todo el día, llenando páginas y páginas de virtudes de estos maravillosos seres llamados mujeres. Ya existirán otros espacios para ello.

El poder de la mujer empresaria es indiscutible, indispensable e invaluable. Es hora de romper, de forma definitiva, los dogmas machistas que aún dominan muchas formas de relación social. Es la nueva era, la era de la justicia, y la justicia se construye, se alimenta, se fortalece y jamás se abandona.

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Economista. Magister en Gerencia de Proyectos de I+D. Doctor en Gerencia. Asesor para América Latina en Negocios y Gestión de Gobierno.

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