El lado oculto de los tigres asiáticos

Fotografía: Bobby Yip | REUTERS

Los cuatro tigres asiáticos o dragones asiáticos, se les llama a las economías de alto crecimiento de Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán, las cuales crecieron de forma exponencial en un período de tiempo considerablemente corto comprendido desde la década de los 60 hasta principios de este siglo.

Una de las claves para el crecimiento de estos países fue el llamado desarrollismo dirigido, en donde el Estado afianzó una gran inversión de recursos para levantar la economía, al contrario del libre comercio sin intervención que se planteaba en los países capitalistas de la época impulsados por el Fondo Monetario Internacional.

Al mismo tiempo, se enfocaron en el aumento desmedido de las exportaciones y la rápida industrialización, donde las grandes empresas transnacionales buscaban áreas con mano de obra barata y bajos costos para la fabricación de sus productos, encontrando en estos países asiáticos la clave para su fórmula de aumento de ganancias. A su vez, estos países contaban con una población educada y disciplinada lo que contribuyó a consolidar el modelo de crecimiento.

Las economías de los cuatro tigres ha demostrado ser resiliente, al soportar crisis locales tal y como ocurrió con la crisis financiera asiática de 1997, la crisis crediticia de 2008 y la ardua competencia global en tecnología. Además han contribuido a la descentralización de a economía global.

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El rápido crecimiento de los tigres asiáticos

ha impactado no solo a la población interna de los países sino a la dinámica económica mundial, al punto de encontrarse hoy en día entre los 35 países con economías más avanzadas según el Fondo Monetario Internacional. Un ejemplo de su éxito, se evidencia al estudiar a Singapur y  Hong Kong como algunos de los centros financieros más grandes del mundo.

De igual manera, Taiwán y Corea del Sur son pioneros en la fabricación de componentes electrónicos, de automóviles, y de tecnología.
Una de las empresas que hoy conocemos como de las más exitosas a nivel mundial es Samsung, una compañía originaria de Corea del Sur, siendo un resultado de las políticas implementadas en uno de los tigres asiáticos y ahora uno de los mayores productores de productos electrónicos de consumo del mundo, pues los teléfonos móviles de Samsung se han convertido en el principal competidor de los iPhones de Apple. Así mismo, compañías como KIA, Hyundai y LG pertenecen a este reglón.

También, hoy existen los llamados tigres de segunda generación, un grupo de países asiáticos formados por Malasia, Tailandia, Brunei, Filipinas, Indonesia. Los mencionados tigres de segunda generación tigres de segunda generación junto a Singapur conforman la ASEAN (Asociación de países del Sudeste Asiático).

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Ciertamente, los tigres asiáticos son referente mundial de economías estables, pero todo esto tuvo un alto coste social en el momento en el que se comenzaron a implementar las nuevas medidas económicas, consecuencia del método de crecimiento caracterizado por: leyes y regulaciones menos rígidas sobre el trabajo, los bajos impuestos y la alta contaminación que en los países de origen de las corporaciones transnacionales que se instauraron en Asia no era permitido.

Todo lo descrito, ocasionó en ese entonces un desequilibrio social peligroso, pues las personas que hacían posible la llevada a mercado de esos productos pagaban un alto precio en calidad de vida dadas las malas condiciones laborales y sociales.

En la actualidad, sigue siendo una realidad la fabricación de bajo costo con mano de obra barata en algunas regiones de los países asiáticos. Sin embargo, aspectos como la educación, algunos derechos laborales y ciertas restricciones estatales se han visto en mejoradas.

Por lo anterior, se puede deducir que estos países han crecido partiendo de los intereses económicos y poco a poco han ido mejorando en los otros aspectos de la vida societal. Esto, en líneas generales, pues Singapur es ahora el país asiático mejor clasificado en el IDH, ocupando el puesto número 7 en el mundo y tiene un PIB per cápita de US $ 55,182 según cifras del Banco Mundial para el año 2013. No obstante, países como Tailandia e Indonesia tienen una altas tasas de desigualdad que se han mantenido en el tiempo.

El crecimiento estable de los tigres asiáticos es una realidad innegable, pero también es cierto que este desarrollo económico tuvo un alto costo social, a lo que cabe preguntarse como reflexión final ¿Fue realmente exitoso este modelo de desarrollo a costa de la calidad de vida de millones de personas? ¿Puede tomarse realmente como un modelo a seguir para el resto del mundo?