Las dos caras del dinero

Fotografía: Dado Ruvic / Reuters

Hoy en día la mayor parte del dinero que circula en el mundo no existe de forma física. Se calcula que sólo un 8% del dinero existe en forma de billetes o monedas, mientras que el 92% restante existe sólo de forma electrónica, como un número en tu cuenta bancaria.

Los billetes o monedas son utilizados para representar una cantidad de dinero existente en el banco. Es decir, cuando decimos que tenemos un billete de 100 dólares, en realidad no tenemos 100 dolares en la mano. Tenemos una nota del banco en la cual dice que el valor equivalente a 100 dolares está depositado en la reserva federal de los Estados Unidos. Pero el valor que representa ese dinero no lo podemos ver o tocar. Podemos tocar un billete o una moneda, pero no el valor que representa.

¿De donde proviene el valor del dinero?

El valor del dinero proviene, en primer lugar, de su declaración como dinero por parte del estado, es lo que llamamos dinero fiduciario (fiat money), de lo contrario no tendría valor alguno, y en segundo lugar, de su poder adquisitivo.

El poder adquisitivo de una moneda está determinado por la cantidad de bienes y servicios que se pueden comprar con una suma específica de dinero, tomando en cuenta el nivel general de precios. Es decir, mientras mayor sea la cantidad de productos y servicios que puedo comprar con una moneda, mayor será su poder adquisitivo y viceversa, mientras menor sea la cantidad de productos y servicios que puedo comprar con ella, su poder adquisitivo será menor.

Es importante tener en cuenta que el dinero en sí no tiene un valor, tiene un valor de intercambio o valor de convertibilidad, que se lo da su poder adquisitivo. En cambio, los bienes y servicios que podemos adquirir con el dinero si tienen un valor real. Es decir, podemos convertir el dinero en las cosas que queremos.

Evolución moderna del dinero

En 1944, luego de la segunda guerra mundial, 44 naciones se reunieron para celebrar la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, también conocida como la Conferencia de Bretton Woods, con el fin de establecer un nuevo sistema de intercambio de divisas. En dicho acuerdo se estableció que los bancos centrales del resto del mundo iban a mantener un tipo de cambio fijo con respecto al dólar, siempre y cuando mantuvieran sus reservas en dólares y no en oro. A cambio, el resto de los países podían solicitar a los Estados Unidos convertir sus reservas de dólares en oro en cualquier momento. Para ese momento la cotización del dólar estaba respaldada en oro, debido a que luego de la segunda guerra mundial, Estados Unidos se convirtió el país con las reservas de oro más grandes del mundo, hasta el día de hoy.

A finales de los años 60, Estados Unidos experimentó un creciente déficit fiscal, provocado por el enorme gasto generado por la guerra de Vietnam y el financiamiento de programas para incrementar los beneficios sociales. Esto causó que el resto del mundo empezara a tener serias preocupaciones sobre la estabilidad del dólar. Como consecuencia, los países firmantes del acuerdo comenzaron a solicitar a los Estados Unidos convertir sus reservas de dólares en oro.

La demanda de oro fue tan grande, que en 1971 Estados Unidos se vió obligado a declarar la inconvertibilidad del dólar en oro, terminando unilateralmente el acuerdo de Bretton Woods. Desde ese momento, el valor del dólar ya no se respalda en el oro, sino en la confianza que tiene el resto del mundo en la economía norteamericana.

A partir de ese momento, la economía mundial pasó a regirse por un sistema de tipos de cambio fluctuantes. Sin embargo, el dólar mantiene su presencia dominante en las finanzas globales y actualmente representa alrededor del 61% de las reservas financieras del mundo, de acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional.

El papel de la deuda en la creación de dinero

Actualmente, los bancos centrales exigen al sistema bancario de sus respectivos países mantener como reserva un porcentaje mínimo de los depósitos que no debe ser utilizado para préstamos ni inversiones. Este porcentaje es conocido como coeficiente de caja o encaje legal y tiene como función principal servir como instrumento de política monetaria, al contener la expansión de la liquidez. Por ejemplo, si el coeficiente de caja de un país es de 10%, esto quiere decir que los bancos pueden utilizar solamente el 90% de los depósitos para otorgar préstamos, y el 10% restante lo deben colocar como reservas en el banco central, pero ¿Cómo actúa la actividad crediticia en la expansión de la liquidez?

Cada vez que el banco otorga un préstamo, está “creando” dinero.  Esto se puede ilustrar con el siguiente ejemplo: en un país donde el coeficiente de caja es de 10%,  los bancos pueden utilizar el 90% de los depósitos para otorgar préstamos. Supongamos que Juan deposita 10.000 dólares en su banco (el banco “A”), ahora este banco puede utilizar esos fondos para otorgar un préstamo de 9.000 dólares a uno de sus clientes. Entonces, el banco otorga un crédito de 9.000 dólares a Javier, quien los necesita para comprarse un carro. 

Aquí debemos hacer una pausa, para entender un detalle muy importante: los 10.000 dólares originalmente depositados por Juan en el banco “A” siguen estando en su cuenta bancaria. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿De donde salieron los 9.000 dolares utilizados por el banco para darle el crédito a Javier? Fueron creados automáticamente por el banco al emitir la deuda. Una vez que Javier recibe el dinero en su cuenta, puede perfectamente transferirlos a la cuenta del vendedor en otro banco, donde serán utilizados para emitir otro préstamo y así sucesivamente. 

Los bancos tienen la facultad de crear dinero mediante la emisión de deuda, contribuyendo de esta manera con la expansión de la liquidez. El ejemplo más cotidiano es cuando utilizamos una tarjeta de crédito. Supongamos que Juan va a un supermercado y realiza una compra de 100 dólares, utilizando su tarjeta de crédito. En la cuenta bancaria del supermercado van a entrar 100 dólares, pero aquí nuevamente debemos detenernos para hacernos otra pregunta: ¿salieron 100 dólares de las cuentas del banco emisor de la tarjeta de crédito? La respuesta es no, lo que sucedió fue lo siguiente: para que el dinero entre en la cuenta bancaria del supermercado, el banco emisor de la tarjeta creó el dinero mediante la emisión de una deuda. Esta deuda es un activo en su contabilidad, y este activo es una deuda que debe pagar el tarjetahabiente.

Este sistema de multiplicación del dinero por parte de los bancos comerciales es conocido como el sistema de reserva fraccionaria. De esta forma, los bancos comerciales y centrales crean dinero automáticamente, mediante el otorgamiento de créditos.

Anteriormente, el dinero tenía un respaldo tangible, estaba respaldado por el valor de las reservas de oro existentes en los Estados Unidos, pero ahora, la mayor parte del dinero que circula en el mundo está respaldado por deuda, deuda creada por los bancos y deuda que alguien debe pagar.

 


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