Venezuela y la ilusión del alto nivel de desarrollo

Foto: Francisco Batista

El pasado 25 de marzo, se reseña en la prensa nacional, mejor dicho, en la prensa que se encuentra bajo el control del gobierno, que Venezuela mantiene su clasificación de desarrollo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Me tomo la libertad incluso de citar el título con el que reseñan dicho evento en la página de Telesur Venezuela se Mantiene en un Índice de Desarrollo Humano Alto” .

Solo con el título que tiene la reseña demuestran la ignorancia que tenía el periodista que redactó dicho artículo, debido a que un país no puede tener un índice de desarrollo humano. Esto se debe a que la definición del Índice de Desarrollo Humano (IDH), engloba a todos y cada uno de los 188 países a los que se les hace la evaluación de desarrollo. Lo correcto para el titular sería “Venezuela Mantiene su Clasificación como País con Alto Nivel de Desarrollo”, cosa que también sería una falacia y un insulto para todos los venezolanos que vivimos en el país y sabemos que esa situación es falsa.

Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? ¿cómo es posible que en la realidad estemos en todos los aspectos peor que hace 20 años y, aun así, tengamos una clasificación de País con Alto Nivel de Desarrollo en el IDH?

Antes de iniciar con el análisis particular con Venezuela, es necesario tener claro lo que es el IDH, como se elabora y sus componentes. Este índice, desarrollado por el PNUD y publicado por medio del Reporte sobre el Desarrollo Humano (RDH) salió por primera vez en el año 1990 con el fin de introducir una nueva visión sobre el progreso del bienestar de las personas que tuvieran un ámbito más amplio que el simple hecho de tener un mayor nivel de ingreso. Para ello, definen que cada uno de estos aspectos son: tener una larga y saludable vida, adquirir conocimientos y una calidad de vida estándar decente. Es decir, se enfocaron en la longevidad de las personas, la educación de estas y su capacidad adquisitiva.

Para cada uno de los aspectos mencionados, ellos tomaron las siguientes variables como proxis (variables que más se aproximan para medir el fenómeno mencionado):

–          Longevidad: Años Esperados de Vida al Nacer

–          Educación: para esta variable se utilizan dos proxis:

o   Años Esperados de Escolaridad

o   Años Promedios de Escolaridad

–          Capacidad Adquisitiva: Ingreso Nacional Bruto.

Una vez que tenemos cada una de las variables, el procedimiento para el cálculo de cada una de ellas es bastante sencilla (o por lo menos eso es lo que te hacen pensar en las fichas técnicas del PNUD). Para cada una de las proxis mencionadas se le aplicará un índice de dimensión de la siguiente manera:

Por tanto, para cada una de las proxis se les puede dar un valor acorde con el resultado que tenga en cada una de las variables y que irían del 0 al 1. Sin embargo, para el Ingreso Nacional Bruto, se le aplica la misma fórmula, pero para cada uno de los elementos mencionados en la fórmula debe estar en forma logarítmica.

Ahora, como deben pensar, el caso de la educación es bastante particular, debido a que tiene dos proxis para medir una sola variable. El procedimiento para solventar esto es que se tomaran los índices de dimensión tanto de los Años Esperados como de los Años Promedios de Escolaridad y se le aplicará promedio simple.

Una vez que se tenga un índice para cada una de las variables que conforman el IDH, se calcula para cada una de ellas el IDH, mediante la aplicación de una media geométrica reflejada en la siguiente fórmula:

Por último, la clasificación de nivel de desarrollo que obtienen los países, varía dependiendo de la metodología que se haya aplicado en el RDH en un año determinado. Para el último reporte, se utilizó la siguiente metodología:

–     Países con Muy Alto Nivel de Desarrollo               0.8<IDH<1

–     Países con Alto Nivel de Desarrollo                    0.70<IDH<0.799

–     Países con Nivel Medio de Desarrollo               0.550<IDH<0.699

–     Países con Bajo Nivel de Desarrollo                        0<IDH<0.55

Sin embargo, el IDH no es perfecto, como es de suponer, pero contiene una cantidad de errores bastante importantes que hacen que su uso como indicador de desarrollo pueda ser altamente cuestionado.

El primer aspecto que genera perturbaciones en el IDH es la igualdad de ponderaciones que tienen todas las variables que lo constituyen, debido a que los países pudieran plantearse la necesidad de mejorar únicamente uno de los aspectos que constituyen el índice y de todas formas obtener un nivel de desarrollo mayor. Casos de que esto ha ocurrido lo plasman los investigadores Razmi, Abbasian & Mohammadi en el 2012 en un trabajo donde demostraron que, gracias al incremento del gasto del gobierno iraní en el sector de la salud, este país islámico obtuvo una mayor puntuación en el IDH. Otro ejemplo de dicha situación la tenemos en la misma Venezuela, en donde Bravo Jauregui, en un estudio realizado en el 2015, demuestra el incremento del gasto público por parte del gobierno del presidente Chávez desde 1999 en el sector de la educación, el cual ha sido uno de los principales elementos del IDH que ha permitido a Venezuela obtener una alta clasificación de desarrollo. Por ende, esta situación de igualdad de ponderaciones genera estímulos para los países de querer mejorar en su clasificación de desarrollo únicamente mejorando en uno de los aspectos que lo constituyen.

El segundo aspecto que genera dudas sobre la validez que tiene hoy en día dicho índice, son cada una de las variables, debido a que las proxis que se están utilizando son totalmente cuantitativas, lo cual, efectivamente mide cuanto viven las personas, cuanto estudian y cuanto ingreso obtienen en promedio. Sin embargo, no miden la calidad de la vida que tienen, la calidad de la educación que reciben ni el poder adquisitivo de ellas.

Ahora bien, con estas dos problemáticas, tenemos las razones por la cual Venezuela tiene una clasificación como un país con Alto Nivel de Desarrollo, Todo comenzó desde que el presidente Chávez creó las misiones  de educación en donde el gasto público incrementó un1.104,78%, en tan solo  9 años, lo cual, si lo vemos como afectó en el incremento en el valor del IDH del 6,42%, es posible ver que un factor determinante fueron los indicadores de educación, los cuales se incrementaron en promedio en un 17% en dicho período de tiempo.

Por ende, queda demostrado que bajo la metodología actual del IDH del PNUD, se puede afirmar que Venezuela tiene un Alto Nivel de Desarrollo. Pero la realidad es totalmente distinta, por lo que genera la necesidad de reestructurar el IDH y sus componentes hacia unos que realmente midan el nivel de desarrollo del país de una manera más amplia y más precisa, que no tenga este tipo de problemáticas que tergiversen los resultados de estos y que, en el caso particular de Venezuela, no refleje una realidad completamente distinta a la que se vive.


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