La robotización y su impacto en los empleos del futuro

Fotografía: Reuters

En la actualidad la economía mundial se enfrenta a un nuevo elemento tecnológico que podría cambiar aún más los patrones de vida en la humanidad, llamado la inteligencia artificial, la cual se encarga de simular el cerebro humano mediante algoritmos y programas informáticos.

¿Cómo la automatización afectará a los profesionales?

A nivel mundial se ha tenido un crecimiento tecnológico bastante acelerado, desde finales del siglo XVIII la tecnología ha venido disminuyendo la cantidad de empleos disponibles. Sin embargo, también ha creado más de los que destruye, siendo estos nuevos empleos más sencillos y prácticos que los anteriores. Durante el siglo XXI se ha implementado la automatización, la cual no parece cumplir con el patrón ya antes mencionado, sino que por el contrario está afectando a los empleos actuales y ha comenzado a desplazar no solo a los trabajadores y obreros que hacen tareas mecánicas y repetitivas, sino también a los profesionales como, por ejemplo: abogados, periodistas, contadores, administradores, banqueros, médicos, entre otros que se verán enormemente afectados durante los próximos 20 años.

Según Estudio en la Universidad de Oxford, el 47% de los empleos será reemplazado por la inteligencia artificial, en otras palabras, se podría decir que la humanidad está siendo desplazada por robots, los cuales ofrecen soluciones más fáciles y accesibles para la vida diaria, así como también aumentan el ritmo de crecimiento y crean grandes y variadas oportunidades para los consumidores, emprendedores e innovadores.

Humanidad vs Robots

Las empresas y compañías se ven atraídas hacia la inversión de estas nuevas tecnologías ya que son mucho más eficientes que la mano de obra humana, es decir, un robot no se enferma, no se embaraza, trabaja las 24 horas, no tiene horarios de descanso, vacaciones y mucho menos pide aumentos de sueldo.

Uno de los países pioneros en la implementación de la automatización es Japón donde ya existen hoteles, bancos, restaurantes y establecimientos públicos, los cuales son atendidos completamente por robots, a excepción del humano encargado del mantenimiento y programación de los mismos (por ahora ya que no será extraño que en un par de años se diseñe a un robot especializado que se haga cargo de esta tarea).

Además, es interesante observar la existencia de carros que se conducen por si mismos, esto quiere decir que muy pronto el oficio del chófer desaparecerá por completo, por ejemplo, la empresa Domino´s Pizzas realizó un estudio de mercado para abaratar costos enviando a domicilio sus pizzas por medio de carros automatizados, este tipo de innovaciones aunque generan gran sorpresa y entusiasmo en el futuro serán tan normales como realizar una llamada telefónica o enviar un mensaje de texto.

Praxis educativa para futuros profesionales

Hace 40 años el requisito fundamental para tener un futuro prometedor era estudiar alguna profesión, para luego buscar en el mercado laboral la vacante más conveniente y ejercer; esta realidad dista mucho de ser la del futuro ya que las nuevas generaciones no podrán buscar un trabajo sino por el contrario se verán en la obligación de crear su propio empleo y la forma de ganarse la vida trabajando de la mano con las nuevas tecnologías.

Así mismo, pocas áreas de trabajo serán las que sobrevivan a la automatización, siendo las más resaltantes: los asistentes de salud, analistas e ingenieros de datos, programadores, policías, asesores de ventas, profesores, maestros, especialistas en energías alternativas, artistas, deportistas, creadores de entretenimiento y por último los consejeros espirituales.

Por consiguiente, las nuevas tecnologías van a afectar en la misma medida a los trabajadores de los países desarrollados y en proceso de desarrollo. Lo que resulta irrefutable es que los países que no modernicen sus sistemas educativos y no fomenten la creatividad, innovación y emprendimiento en sus estudiantes se verán amenazados antes la imparable ola tecnológica que se aproxima.

De igual forma se podría decir que los trabajos del futuro serán más interesantes y divertidos que los actuales; se crearán trabajos nuevos para cubrir las necesidades de recreación, bienestar, salud y turismo.

Las universidades que sigan impartiendo carreras que no se integren a la ola de la automatización serán desplazadas por los cursos online ya que las cátedras que imparten son prácticamente obsoletas. En ningún caso esto quiere decir que la educación pasara a ser irrelevante; por el contrario, se necesitará estudiar y capacitarse mucho más. Sin embargo, la educación debe diversificarse, modernizarse y ser más integral, como por ejemplo se necesitarán médicos especializados en robótica para manejar y controlar a los robots al momento en el cual estos realicen las operaciones médicas, así como también para la creación de nanobots que puedan ingresar al cuerpo humano y prevengan o combatan infecciones u otras patologías.

La robotización y la sensibilidad humana

Existirán robots maestros como el profesor Einstein (robot educativo con funciones de asistente virtual creado por la compañía Hanson Robotics) mucho más eficientes y productivos que un docente humano, pero harán falta maestros escolares que enseñen a los niños y adolescentes habilidades básicas y blandas que un robot no puede desarrollar, mucho menos enseñar, como la ética, la empatía, el trabajo en equipo, la persistencia, la tolerancia, el respeto y el amor hacia el prójimo; así como también fomentar la curiosidad de los niños y ayudarlos a encontrar su vocación.

Se puede considerar que la educación es el factor más importante e indispensable que puede salvar al ser humano de estar al margen de este fenómeno tecnológico, ya que los jóvenes que no estudien y los profesionales que se nieguen a seguir estudiando y actualizarse se quedarán cada vez más atrás.

Sin embargo, es de resaltar que la proyección robótica que estaba estimada para dentro de 20 años, se podría ejecutar anticipadamente debido a la situación pandémica que afecta y aísla a la sociedad por el covid-19, haciendo necesaria la adopción tecnológica (que ha crecido exponencialmente) junto a la inversión de la automatización por el dilema laboral.

Inspirado en el libro “Sálvese quien pueda” de Andrés Openhaimer, el cual explica cómo será en el futuro el desenvolvimiento de las profesiones y áreas de empleo con la implementación de la inteligencia artificial y la automatización, las cuáles crearán nuevas áreas de estudio adaptadas a las circunstancias mundiales que deparará el futuro.


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