¿Es suficiente el anunciado préstamo chino para salvar a la industria petrolera venezolana?

Fotografía: AVN | Archivo

El Gobierno venezolano anunció la intención del Banco de Desarrollo de China de otorgar un préstamo por 250 millones de USD para impulsar la producción de PDVSA, como parte de una línea de crédito que podría alcanzar los 5 mil millones de USD.

¿Ello es suficiente para salvar a la industria petrolera? Aun cuando los detalles del préstamo todavía no son claros, la respuesta es negativa: ese préstamo, en caso de materializarse, sería insuficiente para salvar la industria petrolera.

Un colapso que va más allá de la inversión en capital

 El colapso de la industria petrolera, como ha resumido Francisco Monaldi, va más allá de la inversión en capital que requiere la industria petrolera. En realidad, ese colapso es parte del declive general de la capacidad del Estado venezolano para atender sus cometidos. Por ello, la incapacidad de PDVSA no es solo financiera: es una incapacidad estructural que ha convertido a Venezuela en un Estado débil.

Por ello, financiar a PDVSA de poco servirá, pues la debilitada capacidad estatal de Venezuela no solo impedirá el uso efectivo de esos recursos sino que además, podrá fomentar prácticas de corrupción –pues la corrupción es inherente a los Estados débiles.

Junto a lo anterior, hay que recordar que PDVSA atraviesa importantes problemas financieros que la han colocado en el centro de litigios internacionales. Es muy difícil financiar a PDVSA sin elevar los riesgos de embargos y otras medidas similares en contra de la estatal petrolera.

Un monto insuficiente

 A todo evento, 250 millones de USD no es una cifra razonable para promover la recuperación de la industria. Y tampoco la cifra de 5 mil millones de USD luce adecuada para ese fin. Algunos economistas, por ejemplo, han estimado que se requiere al menos de una inversión de 10.000 millones de USD al año.

En todo caso, insisto, no es solo un tema de recursos financieros. Sin una capacidad estatal adecuada y reglas claras para atraer la inversión privada, cualquier nuevo financiamiento en PDVSA de poco servirá para recuperar la producción petrolera.

¿Un préstamo para el pago de deuda?

 En el supuesto que este anunciado financiamiento logre recuperar la producción, ello no implicará necesariamente el incremento de los ingresos fiscales petroleros.

En efecto, ya vimos que parte de la producción petrolera está comprometida al cumplimiento de acuerdos internacionales suscritos por el Estado, incluso con China. Esto pudiera significar que en caso de incrementarse la producción, ésta sería destinada al cumplimiento de esas obligaciones y no al incremento de ingresos fiscales.

No basta con nuevos financiamientos

 Por último, esta propuesta ignora la dimensión de la crisis de PDVSA, que es en realidad una parte del colapso de la economía venezolana –considerada uno de los peores colapsos en la historia.

Ese colapso no se detendrá con nuevos financiamientos. Por el contrario, con una capacidad estatal muy limitada, esos nuevos financiamientos podrían contribuir a agravar el colapso.

La solución para la industria petrolera pasa entonces por atacar la causa de su colapso: las arbitrarias e inconstitucionales políticas petroleras implementadas por Chávez y continuadas bajo el actual régimen, que destruyeron la capacidad de producción, evidenciando así el colapso de la economía venezolana.

En efecto, durante el boom petrolero iniciado en 2004, el Gobierno de Chávez adoptó políticas que destruyeron el instrumento del mercado y politizaron PDVSA, en el marco del incremento masivo de la deuda pública. Para cuando los precios del petróleo comenzaron a bajar –como sucede con todo boom- la economía venezolana había sido ya destruida. Pero el impacto sobre la economía no se debió solo a la caída de los precios del petróleo; mucho más importante fueron las consecuencias derivadas de la destrucción de la capacidad productiva de PDVSA como resultado de su politización, así como la destrucción del instrumento del mercado, como resultado de los controles socialistas impuestos.

El resultado de todo lo anterior fue la caída de los ingresos fiscales a la par de la caída del producto interno bruto (PIB), ante lo cual el régimen de Maduro optó por reducir drásticamente las importaciones. De allí el desabastecimiento, la escasez y, en suma, la hiperinflación.

Por ello, recuperar a la industria petrolera requiere un conjunto de reformas económicas sin las cuales cualquier nuevo financiamiento caerá en saco roto. Ello pasa por adoptar las medidas económicas de emergencia para la estabilización económica, reconstruyendo la capacidad productiva del sector privado en el marco del Estado de Derecho. En el sector petrolero, es necesario además reconocer el derecho de la inversión privada a realizar actividades de exploración y explotación.

Solo dentro de este contexto de medidas es que un financiamiento a la industria petrolera podría tener sentido.