11 características de las empresas del futuro

La innovación ha evolucionado de manera natural y constante el mundo empresarial que conocíamos.

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Las empresas que tienen la cultura de la innovación en su ADN son empresas que incluyen la innovación en su modelo de negocio como algo diario, adaptándose al entorno y respondiendo adecuadamente a los cambios que en él se generan. A continuación explicamos algunas características que deben tener las empresas del futuro:

Ser abiertas y revisables. Mientras más estricta son las empresas, menos resultados van a dar, ya que es fundamental que sean capaces de adaptarse a las distintas organizaciones en las que se aplican.

Estar orientadas a la práctica, al conocer y evolucionar haciendo. Se aprende haciendo cosas, no reflexionando solo en una oficina, esto puede darte los enfoques necesarios, pero el verdadero conocimiento se adquiere trabajando y equivocándose en equipo.

Ser mejorables por el grupo, por la comunidad.  Vivimos un momento en el que la inteligencia colectiva es clave, y despreciar ese potencial no tiene hoy en día sentido.

Tener una mezcla de objetivos para obtener resultados concretos y crear entornos de innovación. No enfocarse en un output único y distinguible (un producto, un servicio, un nuevo proceso de producción, un modelo de gestión).

Tener una visión y liderazgo abiertos y “débiles”. No se trata tanto de mandar como de dirigir y motivar. Lo importante es que el equipo pueda desarrollar todo su potencial de manera autónoma.

Ser permeable al entorno. No pueden ser empresas cerradas, sino dispuestas a compartir y capturar del entorno. Coopetición y empresa abierta.

Tener una gestión del conocimiento como elemento fundamental de la gestión diaria. El conocimiento como elemento estratégico y con un enfoque de uso y compartir, no de posesión.

Ser horizontal, aunque dirigida y motivada. Esto quiere decir que todos pueden participar de cualquier proyecto y no habrá barreras, la información y el conocimiento fluye en todas las direcciones.

Estar centrada en las personas como eje central de la organización, más valiosas que los medios físicos, porque son la fuente y gestores del conocimiento.

Tener una reflexión colectiva e híbrida como herramienta habitual de desarrollo de proyectos. No sólo se integra a toda la organización, sino que se abre a cualquier tipo de fuentes, por muy heterodoxas que parezcan.

Tener capacidades digitales. Capacidades para potenciar todo lo dicho anteriormente y como altavoz del conocimiento.

Las empresas que tienen la cultura de la innovación en su ADN no necesariamente deben innovar. Ese es su objetivo, pero la innovación es algo más complicado que sólo desearlo. Algunas empresas tienen el potencial para hacerlo más que otras que, posiblemente sí han innovado en algún momento pero que luego no han sabido recoger el fruto de ese impulso.

La innovación ha de ser una parte de las empresas, no objetivos concretos e individuales limitados en el tiempo y que en ocasiones resultan difíciles de gestionar en determinadas empresas, porque no están preparadas y necesitan forzar sus equipos para construir uno que lleve adelante el proyecto.

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