La controversia petrolera con Guyana: ¿A qué nos enfrentamos?

Fotografía: Visualpolitik.com

Primera Parte: el grave problema de la corrupción en Guyana

En una breve serie de 3 artículos, iremos analizando algunos aspectos relevantes
de la actual controversia petrolera entre Venezuela y Guyana.

Contexto

A lo largo de 2018 hemos venido leyendo que las estimaciones en la futura
producción petrolera de Guyana rondan los 700 mil barriles diarios para 2025. Sin
embargo, en un reciente informe publicado por ASP (American Security Project) se advierte que esta cifra subestima el potencial petrolero costa afuera al sólo
reconocer un único proyecto, que es el de ExxonMobil/CNOOC/HESS en el bloque
Stabroek, no considerando otras oportunidades de concesionarias como Tullow
Oil, Total Petroleum SA, Eco Atlantic Oil & Gas Ltd., Repsol y CGX Inc. en los
bloques Kanuku y Orinduik, que pudiesen elevar mucho más esta estimación y
sobrepasar el millón y medio de barriles en esfuerzo conjunto para esa misma
fecha.

No obstante, a tal nivel de subestimación, de todas maneras Guyana se ubicaría
en producción por delante de los países de la OPEP como Ecuador, Guinea
Ecuatorial o Gabón; y con una población de menos de 1 millón de personas,
estaría en el primer puesto de la clasificación de producción de petróleo per cápita,
superando incluso a las monarquías del Golfo Pérsico como Kuwait o los Emiratos
Árabes Unidos.

“Una ganancia tan inesperada sin duda cambiará el país: las acciones del
gobierno y el pueblo de Guyana determinarán cómo cambia”, afirma el informe de
ASP.

En este escenario de plena inversión petrolera y alza en los precios del crudo, más
dinero fluirá a Guyana: tanto a las arcas del gobierno en forma de regalías,
participación en las ganancias y pagos de arrendamiento, como por inversión
privada para la economía en general, ya que se contratarán trabajadores para
diversos proyectos y se firmarán contratos con proveedores locales. El auge
económico, si se dirige adecuadamente, podría proporcionar la base para
hacer frente a muchos problemas locales e impulsar a Guyana a un nivel de
desarrollo equiparable al de muchos países petroleros.

Luego de casi una década de prospecciones e importantes hallazgos costa afuera,
según las estimaciones de ExxonMobil, esos yacimientos se transformarían en
reservas explotables superando la producción de 1 millón de barriles diarios sólo
en el campo Liza 1. Esto implicaría para Guyana un espectacular crecimiento de
su actual producto interno bruto (PIB), el cual se sustenta desde mediados de la década de 1970, casi exclusivamente de exportaciones de arroz, azúcar y bauxita
calcinada. Según datos recientes del Banco Mundial, la deuda pública guyanesa
representó un poco más del 50% de su PIB nominal, el cual que no superó los
USD $ 3,5 miles de millones en 2017. Por eso, en las actuales condiciones,
Guyana se ubica como uno de los países más pobres del hemisferio y el más
pobre de Suramérica, aunque esta condición pudiese cambiar prontamente en
menos de una década si se concretan los planes de petroleros que se avizoran en
el futuro inmediato.

Corrupción en Guyana

Pero Guyana no solo cuenta con importantes potencialidades, sino también con
difíciles retos. Según indica el Índice de Percepción de la Corrupción 2014
publicado por la organización no gubernamental Transparencia Internacional (TI),
Guyana es percibido como el país más corrupto de los Estados miembros de la
Comunidad del Caribe (CARICOM, por sus siglas en inglés). El informe de TI revela que Guyana ocupa el lugar 124 de un total de 175 países, con 30 puntos sobre un máximo de 100. Pero para 2017, hubo una considerable mejoría, pues
progresivamente Guyana ocupó el puesto 91, mientras que Venezuela descendió
al puesto 169 consolidándose en como el país más corrupto del hemisferio
(solo por delante de 10 países africanos y del Asia central que han sufrido graves
conflictos armados en la última década).

En 2012, de acuerdo con estadísticas del gobierno, las autoridades guyanesas
incautaron cocaína por un valor de USD $ 21 millones en aeropuertos y puertos
marítimos. Pero esto cálculos resultan engañosos cuando consideramos que en
Guyana un kilo de cocaína pura cuesta sólo USD $5 mil, mientras que en Nueva
York su costo asciende a 30 mil; 120 mil en China y 200 mil en Europa y Australia.

El alcance del tráfico de drogas desde Guyana es prácticamente global. En
2013, autoridades malayas interceptaron un cargamento de latas cerradas de
leche de coco que habían sido enviadas desde Georgetown repletas de cocaína
por un valor de USD $7.1 millones. Ese mismo año, agentes de la Unidad. Antinarcóticos de Aduanas de Guyana (CANU, por sus siglas en inglés)
descubrieron 233 kilos de cocaína oculta en un cargamento de detergente en
polvo destinado a Nigeria. Otro caso muy conocido, fue el de un guyanés que
intentó enviar a China 327 kilos de cocaína en comida para pescados, pero al
haberse declarado culpable de  “contrabando”, fue sentenciado a sólo cuatro años de prisión.

Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos con sede en Londres, el
número de efectivos permanentes de las Fuerzas de Defensa de Guyana
(GDF, en sus siglas en inglés) no sobrepasa los 1.500; esto la ubica en los
últimos lugares de la lista de países según el tamaño de sus fuerzas armadas,
sólo superando a países sin ejército como Gambia, Seychelles, Ciudad del
Vaticano y Guinea. Con relación al tamaño del territorio terrestre, Guyana tendría
una densidad de 0.005 soldados / km 2. Además, el mismo instituto revela que la inversión anual no es mayor al 1% del presupuesto nacional, lo que sería menos de USD $30 millones por año. Dadas estas condiciones, el Informe sobre la Estrategia Internacional de Control de Narcóticos de 2013 del Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció una imagen desoladora ante el gran reto que enfrenta Guyana para el resguardo de sus fronteras:

“Los traficantes son atraídos por los puertos poco vigilados del país, pistas aéreas
remotas, intrincada red fluvial, fronteras terrestres porosas y poca capacidad en el
sector de seguridad”, indica el informe. “Los contrabandistas también atraviesan
las fronteras terrestres con Brasil, Venezuela y Surinam. La cocaína a menudo se
oculta en productos legítimos y se contrabandea por medio de barcos comerciales,
transporte aéreo, mensajeros o servicios postales”.

En febrero de 2014, las autoridades de Estados Unidos e Italia, desmantelaron
una multimillonaria red de tráfico de drogas ligada a la mafia italiana ‘Ndrangheta,
que involucraba a un grupo criminal mexicano con amplia presencia en Guyana y
que estaba relacionado una empresa privada de transporte marítimo guyanesa
que traficaba cocaína y heroína en envíos de frutas y de pescado congelado
desde varios países en África y Asia.

Todas éstas son algunas de las razones por la cuales en la reciente reunión de la
ASP, llevada a cabo el 18 de octubre en Washington D.C, los comentaristas
destacaron que Guyana corre el riesgo de empeorar sus problemas en corrupción
si no se toman las medidas pertinentes ante la inminente entrada de capitales
extranjeros. Advirtió ASP en su informe:

“(…) poner dinero sobre problemas sociales intratables sin reformas podría
terminar empeorándolos (…) la evidencia muestra que los aumentos inesperados
en la riqueza de recursos otorgados a países con instituciones políticas débiles e
inestables solo pueden empeorar los problemas y hacerlos más difíciles (…) puede
agregar una capa de inestabilidad gubernamental y desafíos económicos a las
amenazas internas ya existentes. Por esa razón, los responsables políticos deben
reconocer que el dinero puede resolver algunos problemas, mientras que la
reforma y la previsión deben usarse para prevenir otros”