El fracaso histórico de los Controles de Precios y su implementación en Venezuela

Hoy más que nunca, los gobernantes y políticos ortodoxos mantienen vigente la creencia irrestricta que los controles de precios representan una medida efectiva para detener la inflación y el desabastecimiento. A pesar que la historia nos brinda una nutrida cantidad de ejemplos, en los que todos y cada uno de los casos en que se ha aplicado dicho método ha resultado infructífero, y que al contrario de los resultados esperados se generaron una serie de complicaciones más graves que acentuaron el problema. A pesar de ello algunos persisten en la errada idea de intervenir la economía utilizando semejante herramienta.

Durante los últimos 40 siglos los gobiernos han tratado en diferentes tiempos y latitudes de controlar los precios, argumentando que debe existir un precio “justo” para las mercancías comercializadas, y cuando la política fracasa como generalmente sucede, se busca culpabilizar a factores externos, ajenos a los políticos de turno.

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En Egipto y babilonia

En el país del Nilo, bajo la dinastía Lagid (306 A.C.) la intervención estatal era tan férrea que en todos los niveles los precios de las mercancías eran fijados mediante decretos, existía un monopolio estatal exagerado en todas las áreas de producción y distribución. El gobierno trató de mantener el control de las cosechas de granos, considerando que “el control de la comida es el control de la vida”, gradualmente reguló los graneros, los direccionó y finalmente se apropió de los mismos. Mientras que los agricultores disgustados abandonaban sus granjas y como consecuencia caía la provisión de alimentos

En babilonia hace 40 siglos no resultó ser distinto, destaca la creación y aplicación del código de Hammurabi, en el que se impuso un estricto sistema de controles, cuyos lineamientos restringieron el  desenvolvimiento económico del Imperio quizás por muchos siglos, W.F. Leemans describe la recesión de esta forma: “No se encontraban ya más tamkaru (mercaderes) prominentes y prósperos durante el reinado de Hammurabi”. Eso quiere decir que la misma gente a la que se prometió sería beneficiada por el código era expulsada del mercado por el mismo estatuto

En la antigua China

Quizás este sea este el caso más emblemático de los Controles de precios estatales en la historia, deriva de la dinastía Chou, bajo la cual vivió el reconocido Confucio (552 A.C.) quien sostenía: “que la intervención del gobierno es necesaria para que la vida económica y la competencia sean reducidas al mínimo” bajo ese enfoque se desarrollaría la actividad económica y comercial. El sistema oficial de Chou era el manual de regulaciones gubernamentales, en el que se trataba de reemplazar las leyes naturales de oferta y demanda por el juicio personal de algunos

Existía una enorme burocracia, había un jefe comerciante para cada veinte comercios, cuyo deber era establecer el precio de cada ítem sujeto a la venta, el sistema refería lo siguiente: “cuando sobreviene cualquier calamidad los comerciantes no están autorizados a elevar su precio, ejemplo: durante una hambruna el grano debe venderse al precio natural”. Eso representaba el precio que el gobierno considere natural. Mientras que en los caso de epidemias “los ataúdes deben venderse de la misma forma”. De todo eso los resultados no fueron nada favorables, el erudito chino Dr. Huan-Chang Cheng refiere que cada vez que el gobierno tomaba cualquier medida minuciosa, fracasaba, con pocas excepciones.

El Imperio Romano

El edicto Diocleciano es el aspecto más relevante de esta época. Para la fecha  que asumió el poder el Emperador Diocleciano en el año 284, los precios de las mercancías y los sueldos de los trabajadores alcanzaron niveles exorbitantes, dicha inflación Y desequilibrios económicos según De Moribus Persecutotum un documento contemporáneo a los sucesos, se debieron a las políticas implementadas por el Emperador, considerando el vasto incremento del gasto dispuesto a las fuerzas armadas, a grandes programas de construcción y el empleo de gran cantidad de funcionarios gubernamentales, es decir el drástico crecimiento de la oferta monetaria debido a la devaluación o degradación de la moneda y el aumento exagerado del gasto público

En el muy famoso edicto, Diocleciano culpaba directamente a mercaderes y especuladores de la situación económica, razón por la cual emite, como ellos mismos la consideraban tan “arrolladora” ley que afectaba a cada persona del Imperio cada día de la semana, en el que utilizaba suficiente retórica para justificar su accionar. Inmediatamente los resultados no se hicieron esperar, agricultores, comerciantes y artesanos si no iban a recibir lo que ellos consideraban el valor adecuado de sus mercancías no las llevarían al mercado.

Por lo que en su edicto tampoco paso por alto condenar, a aquellos que teniendo alimentos y otros productos necesarios no los colocaran en el mercado para su venta, por lo cual consideraría la muerte para aquellos que incurrieran en tal acto.

En Venezuela en pleno Siglo XXI

El gobierno Bolivariano en su afán de solventar el problema de inflación y desabastecimiento que ellos mismos han creado, desde más de 15 años hasta la fecha, desempolvaron el manual teórico y retórico de controles de precios, utilizando argumentos falaces para su aplicación de supuestos especuladores, acaparadores, destructores de la economía, entre otros.

Bajo la ya conocida excusa de la “Guerra Económica”, el actual Gobierno ha impuesto diferentes métodos, que va desde fiscalizaciones, absurdas imposiciones de precios que nada tienen que ver con la estructura real de costos de producción de los bienes y servicios, encarcelamiento a los comerciantes y Empresarios, pero el resultado no dista de aquellos de los tiempos primitivos, supermercados con estantes vacíos y ninguna intención de reabastecerlos, Empresas que han reducido su producción o que en su defecto han tenido que cerrar sus puertas, lo que ha conllevado a una caída estrepitosa de la producción y por lo tanto de la oferta, El más reciente informe del Economista Gerver Torres  titulado “El drama Venezolano en 14 gráficos”  Refiere: La Venezuela, que en la década de 1990 solía producir el 70% de los alimentos que consumía e importar el 30%, ahora producía sólo el 30% e importaba el 70 por ciento para el año 2017″

Es inevitable que los precios de los bienes y servicios suban mientras que exista una demanda infinita de bienes escasos, es imposible que las empresas subsistan mientras exista un estado controlador en toda la cadena productiva, es impensable que los comerciantes repongan inventarios ante la presencia de funcionarios públicos determinando precios máximos de venta en cada establecimiento, es remota la posibilidad de que el Venezolano bajo estas condiciones encuentre los productos para su supervivencia, es hora de la racionalidad.


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