Economía conductual: La economía del siglo XXI

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Fotografía: Jesse Orrico

¿Alguna vez has visto Brain Games (Juegos Mentales), el famoso programa de National Geographic Channel? Si lo has visto, te habrás dado cuenta de que existen millones de formas para percibir el mundo. Juegos Mentales propone una serie de ejercicios y descubrimientos para nuestros sentidos y para descubrir las capacidades de nuestro cerebro; de algo parecido nos habla la economía conductual.

Pero, ¿Qué es la economía conductual y por qué se habla de ella? La teoría económica tradicional nos habla del principio de racionalidad económica, en donde el ser humano toma la decisión correcta basándose en la diferente información disponible; la economía conductual hace a un lado este principio y nos muestra como el ser humano, en la mayoría de las casos es guiado por impulsos, en donde su conducta depende también de cómo se comporten los demás individuos. En la economía del siglo XXI hablamos de que las decisiones se ven influidas por factores como el entorno y los mensajes que percibe cada persona.

La economía conductual ha empezado a hacer uso de juegos experimentales tanto en humanos como en animales, juegos tan simples pero eficientes y divertidos como los que se realizan en Juegos Mentales. Estos juegos sirven para reflejar comportamientos y patrones de interacción entre las personas, actualmente se ha empezado a hacer uso de la tecnología con el fin de darle a la economía conductual métodos para formular nuevas teorías que sean más acordes con la realidad y la cotidianidad del ser humano.

Muchos economistas del comportamiento han utilizado diferentes técnicas -como la neuroimagen-, con el fin investigar cómo funciona nuestro cerebro frente a diferentes estímulos, cómo reacciona por ejemplo frente a la recompensa, al riesgo, al miedo, entre otros. Estos experimentos y estas técnicas pueden evidenciar por ejemplo, como se da la desviación de la racionalidad en cuanto a lo que se conoce como la ilusión del dinero, es decir, como las personas no valoran el dinero en términos reales si no nominales. Esto se contrasta con la suposición económica de racionalidad que requiere que los individuos juzguen el valor del dinero sólo sobre la base del paquete de bienes que puede comprar -su valor real- y no la base de la cantidad real de moneda – su valor nominal. Lo anterior, se puede ejemplificar con la siguiente situación: Un trabajador cuenta con determinado salario al mes, su jefe decide darle un aumento del 10%, el en consecuencia pensara que se está enriqueciendo, que su situación ha mejorado y que su poder adquisitivo va en aumento, sin embargo, si este trabajador sufre de ilusión monetaria, no tendrá en cuenta que la inflación es del 10% o más y dado lo anterior, la persona estará valorando la cantidad real de la moneda y no la cantidad de bienes que puede comprar, que en ultimas seguirán siendo los mismos.

De igual manera, la economía conductual y sus herramientas pueden explicar cómo se da el proceso de toma de decisiones en los individuos, un juego clásico para ello es conocido como el Ultimatum Game, en donde un jugador proponente recibe una suma de dinero y hace una oferta al jugador respondedor, este segundo puede aceptar la oferta para llevarse el dinero propuesto o rechazarla, caso en el cual ninguno de los jugadores obtiene dinero. En este juego se evidencia como factores tales como la edad y lo que cada persona considera justo o no, pueden influir en la decisión que se tome.

Un experimento realizado en Juegos mentales, demostró como las personas usualmente juzgamos un producto por su precio y como en la mayoría de los casos un precio caro se asocia a una mejor calidad. Para lo anterior, prepararon dos tortas totalmente idénticas, lo único diferente era el precio al que se ofertaban, al dar degustaciones de ambas tortas, automáticamente las personas consideraron más rica y con mejor textura a la torta con mayor precio. Lo anterior demuestra como nuestro cerebro tiene diferentes percepciones frente a un mismo producto con diferentes precios; lo que ocurre, es que la mente influye en el placer cuando se tienen diferentes valores,  se asume que el precio más alto es sinónimo de alta calidad y por ende mayor placer. Este juego puede ayudar también a entender cómo se dan los procesos de toma de decisiones en el cerebro y cabe plantear la siguiente pregunta: ¿Se disfrutan entonces las cosas porque son buenas y de calidad o porque cuestan más?

Aparte de los experimentos, otra herramienta que usa la economía conductual es la neuroeconomía, la cual es un campo interdisciplinario que reúne a la psicología, la neurociencia, la ciencia computacional y por supuesto la economía para investigar el proceso de toma de decisiones. Lo que se busca al trabar en conjunto con estas ramas es determinar qué condiciones evalúa el cerebro y bajo qué parámetros lo hace, se tiene en cuenta factores como la información disponible sobre el entorno, la asignación de un valor a cada acción que realice el individuo en términos de si le beneficiara o no y finalmente la toma de la decisión.

En resumen, lo que busca la economía conductual es comprender como se da el proceso de toma de decisiones en el cerebro según la información, la experiencia, las expectativas, unos incentivos e incluso unas normas sociales ya estandarizadas. Existen además códigos de conducta cotidianos que determinan como los seres humanos se comportan según diferentes situaciones y es ahí donde toma relevancia el estudio no solo de lo fisiológico, sino también lo cognitivo y el entorno.

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Estudiante de Economía Empresarial y Administración de Empresas, Universidad Autónoma de Manizales. Me gusta escribir sobre temas de desarrollo, inclusión social, innovación y progreso empresarial.

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