Economía colaborativa, presente y futuro

“El mayor peligro en tiempos turbulentos no es la turbulencia; es seguir actuando con la misma lógica que antes” Peter F. Drucker

Los avances tecnológicos no solo han cambiado nuestra forma de vivir y relacionarnos, de comunicarnos o aprender, también ha sentado las bases de una nueva economía, una economía de intercambios, de colaboración y apertura, apoyada en redes y comunidades horizontales, focalizada en la eficiencia a todos los niveles, donde prevalece la confianza.

Bajo este nuevo paradigma, también conocido como “Sharing Economy”  se está dejando atrás algunos esquemas económicos  tradicionales, evidenciado en patrones de comportamiento distintos en las personas, que con acceso a comunicación e interconectados colaboran y comparten en función de diferentes beneficios y motivaciones, que va desde intereses de lucro hasta el altruismo.

Es un modelo que pone en circulación lo creado o producido, bienes, conocimientos, ideas y dinero, etc. El consumo colaborativo propone compartir los bienes frente a poseerlos, y focalizarse en poner en circulación todo aquello que ya existe, el “Sharing”  implica un modelo de negocios innovador, que rompe las barreras del materialismo individual y nos coloca un paso más allá del simple consumir por consumir, el mismo está empoderando a los ciudadanos, cambiando su concepción, de consumidor a creador de valor en distintos ámbitos de la vida, lo que está transformando a su vez la cultura y acentuando indeteniblemente la Economía Colaborativa.

En ese sentido es importante resaltar, que el consumo colaborativo no es una novedad,  si nos trasladamos a miles de años atrás el ser humano culturalmente estaba habituado a vivir en comunidad y el intercambio entre pares. Era común en las antiguas culturas aborígenes, el intercambio de alimentos, trabajo y recursos para la supervivencia, y la desobediencia a esta dinámica significaba una contrariedad a lo socialmente aceptado, por lo que la ola de las plataformas digitales se contempla como una vuelta a los orígenes en el sentido compartido de la experiencia

Con el pasar del tiempo y el desarrollo de las sociedades, el hombre fue privándose de los intercambios comunitarios y se comenzó a desarrollar un estilo de vida más individualista, enfocado en la propiedad privada. Así se transcurrió en muchas partes del mundo hasta el año 2007, en donde Ray Algar tras la publicación de un artículo llamado “Collaborative Consumtion”, hizo resurgir el concepto y metodología de la economía colaborativa, transformando no sólo esta tan importante área transversal de la sociedad, sino también la manera en la que se desenvuelven y relacionan las personas en su entorno

Ahora bien, para en entender un poco el uso y beneficios del mismo formulemos algunas preguntas: ¿Experimentar que no necesitamos ser propietarios de las cosas para poder disfrutarlas, no les parece interesante? ¿Obtener productos y servicios a un menor costo debido a que se colabora y se comparten gastos en el proceso, no es provechoso? ¿Fomentar la reutilización de bienes, considerando el desarrollo sustentable, no creen ustedes que es buena idea? Pues, es parte de lo que la transformación digital ha traído consigo, desarrollando a su vez esta nueva alternativa comercial, es decir nos permite la maximización del ahorro por reducir los costos en los productos y servicios, contribuye en gran manera al desarrollo sustentable dado el aprovechamiento de los recursos, y en general los valores sociales como la cohesión, solidaridad y confianza que fomentan el consumo en conjunto como medio para un fin mayor como sociedad.

En ese sentido Albert Cañigueral, referencia mundial en Economía Colaborativa hace mención de su punto de vista sobre el futuro de este nuevo paradigma de la siguiente forma: ¿Qué ocurriría si las cosas fueran gratis o casi gratis y fueran tan abundantes que no hiciera falta competir unos con otros por esos recursos? Albert considera que se apunta en esa dirección, ya que se crea abundancia de lo inmaterial, ideas, conocimiento y todo lo referido a lo digital, y abundancia relativa de lo material debido a costos de acceso cada vez menores.

Metamorfosis o renacimiento de una nueva economía son los adjetivos utilizados para definir esta revolución y nueva concepción de comercializar, por lo que obviarla no es una opción, este fenómeno ha llegado para quedarse, adaptarse y aprovechar las ventajas de la misma resulta imprescindible para mantenernos activos en el nuevo orden que está tomando la economía mundial.

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