Economía circular

Fotografía: digitalistmag.com

Con la tecnología y sus formas de aprovechamiento han surgido términos y conceptos nuevos, varios de ellos siguen en construcción.

Vamos a abordar a manera introductoria la “economía circular”, para lo cuál es importante partir de una definición, discutimos las principales características de la economía circular. Antes de comenzar, a partir de las principales características alrededor del tema y como se puede entender economía circular.

Los expertos del tema parten de contrastar una visión lineal y simple de la dinámica económica, cuando hay crecimiento se requiere más demanda de insumos y materiales; y esta mayor producción deriva implica la generación de más desperdicios; lo cual genera problemas ambientales ya que esto está rebasando la capacidad de regeneración del ambiente, ejemplos sobre estas problemáticas están en todos lados; claramente este modelo no se puede mantener.

El aporte de la Economía Circular es reducir esta disyuntiva mediante limitar radicalmente la extracción de materias primas y la producción de residuos, a través de la recuperación y reutilización a nivel de productos y materiales, en la escala que sea posible, de una manera sistémica, y cíclica, por esa su referencia circular. Se podría resumir en «hacer / rehacer – usar / reutilizar».

Los principios se basan alrededor de la propia naturaleza, se pueden resumir así: desperdicio es un insumo; los sistemas son diversos, el segundo principio se refiere a que se puede construir resiliencia a través de la diversidad; el tercer principio es enfocarse en energía de fuentes renovables 

La Fundación de Ellen MacArthur, resumen estos elementos en una animación: 

Los sistemas vivos han existido miles de millones de años y lo harán incluso luego de la desaparición de la humanidad. En la naturaleza no hay vertedero o basurero, los materiales fluyen; los desechos de una especie son la comida de otra, la energía es proporcionada por el sol, las cosas crecen, luego mueren y los nutrientes regresan al suelo; es un ciclo. Como humanos hemos adoptado un enfoque lineal: tomamos, hacemos y disponemos; ejemplificando: sale un nuevo teléfono así que botamos el viejo; cambiamos de lavadora aunque la antigua funcione bien; los cuales no se biodegradan. Con cada acción demandamos un suministro limitado de recursos y además producimos desechos tóxicos, esto no se pueden mantener a largo plazo. 

Considerando el modelo cíclico de la naturaleza, al repensar y rediseñar los productos y componentes, el empaque en el que vienen, es posible crear materiales más seguros, menos contaminantes y degradables que ayudan a crecer más cosas. Regresando al ejemplo: ¿qué pasa con las lavadoras, teléfonos móviles, etc?, al adoptar este enfoque se busca reciclar metales valiosos, polímeros y aleaciones para que mantengan su calidad y continúen siendo útiles más allá de la vida útil de los productos individuales. En lugar de la cultura desechable y reemplazada se debe adoptar una devolución y renovación, donde los productos y componentes están diseñados para ser desensamblados y regenerados.

Otra solución puede ser repensar la forma en que vemos la propiedad. ¿Qué pasaría si nunca tuviéramos nuestras tecnologías, simplemente las licenciamos de sus fabricantes? Ahora, si se juntas estas soluciones se obtiene un modelo que construye prosperidad a largo plazo; la buena noticia es que hay empresas que están empezando a adoptar esta forma de trabajar. Sin embargo, la economía circular requiere que todas las empresas interconectadas que forman nuestra infraestructura y economía rediseñando nuestro futuro.

Ver: El Cambio Climático y La Economía Global


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Economista. Docente investigador UTPL, Líder del Grupo de Investigación de Política Pública y Prospectiva.