De las materias primas a la economía del conocimiento: Oportunidades para la reinserción de América latina en el comercio internacional

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En los últimos años se consideraba que la razón principal detrás del crecimiento económico era la acumulación y utilización de factores de producción como el capital físico, con lo cual las políticas industriales recomendaban la inversión en bienes tangibles como maquinarias e infraestructuras físicas puesto que se entendía que estos activos podían elevar la productividad e ingreso de un país. Sin embargo, en los últimos años la economía mundial ha estado sometida a cambios estructurales que han afectado los patrones comerciales y han puesto de manifiesto la aplicación del conocimiento como motor del crecimiento económico y el comercio internacional.

El rápido avance tecnológico en el marco de la 4ta revolución industrial (o industria 4.0) caracterizado por la automatización, digitalización y conectividad de la industria irrumpe en América Latina, una región caracterizada por una matriz productiva y canasta exportable con escasa diversificación y dependiente de la volatidad de los precios de las materias primas. Esta realidad nos pone en desventaja frente a un escenario de cambio tecnológico acelerado que crea nuevos modelos de negocios, profesiones, empleos y ventajas comparativas basadas en tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, robots, big data, almacenamiento en la nube, internet de las cosas e impresión 3d entre otros y que demandan altos niveles de conocimiento en ciencia y tecnología. Esto plantea un nuevo escenario donde el empleo, el comercio y la producción se desarrollarán entre el esfuerzo humano y las maquinas inteligentes con capacidad de cuantificar y procesar millones de datos, borrando las fronteras entre lo físico y lo digital.

En esta nueva era productiva caracterizada por la intangibilidad de lo que se produce y exporta, el conocimiento y la innovación se convierten en nuevos motores para lograr la anhelada estabilidad macroeconómica, aumentar la productividad y la competitividad, potenciar las startups y pymes, aprovechar las cadenas globales de valor y superar la concentración de la producción en bienes con escaso valor agregado. ¿Por qué es tan importante el conocimiento y el avance tecnológico? A través del avance tecnológico se pueden reducir las brechas productivas, tecnológicas y de ingresos entre las economías avanzadas y en vías de desarrollo, es una oportunidad impostergable que requiere nuevas políticas industriales y la coordinación de los actores públicos y privados.

La economía del conocimiento: Fundamentos básicos

Durante las últimas décadas en la región predominó una estructura productiva basada en la industria y sustentada por la inversión en bienes tangibles. Sin embargo, el conocimiento y el avance tecnológico ha vuelto a cobrar importancia en el debate académico ante el desarrollo de una nueva dinámica económica determinada por la revolución científica y la difusión de las nuevas tecnologías. La economía del conocimiento tiene como eje principal el manejo y la difusión de la información y las ideas en la generación de valor agregado. Es por ello que el valor en este tipo de economía reside en los bienes intangibles como el capital humano a través de las aptitudes y la formación de la población más que en la producción de bienes tangibles.  Tres componentes esenciales de esta nueva economía son: el capital humano, el acervo tecnológico y los sistemas de innovación

El capital humano lo podemos definir como las habilidades y destrezas de la población que se expresan en la creación y utilización del conocimiento en el proceso productivo. Diversos estudios señalan que altos niveles de capital humano determinan la productividad, competitividad, el grado de innovación y el desarrollo de un país a través de variables como la tasa de matriculación en educación primaria, secundaria y superior, el nivel de investigación en ciencia y tecnología entre otros factores.

¿Cómo se expresa el capital humano en la economía? A través de la utilización del conocimiento en el proceso productivo, en la mejora de las técnicas de producción, en nuevos modelos de negocios o el desarrollo de nuevos insumos.

En cambio, el acervo tecnológico se refiere a la acumulación de los bienes tecnológicos que se caracterizan por su alto valor agregado y el uso intensivo en conocimiento para ser producidos como las impresoras en 3D, los robots o los sensores inteligentes. El uso de estas tecnologías puede mejorar los indicadores de productividad y competitividad porque demandan capital humano.

En cambio, la innovación se entiende como las combinaciones (de conocimientos) que conducen al desarrollo de nuevos productos, técnicas de producción y modelos de negocios siendo la innovación un proceso dinámico y acumulativo donde participan e interactúan los actores públicos y privados a través de la transferencia de conocimiento y el descubrimiento o mejoras de los bienes.

Servicios basados en el conocimiento: Una oportunidad para elevar la complejidad económica de lo que producimos y exportamos.

Los servicios han ocupado un rol importante en la economía mundial, representando la mayor parte del PIB y el empleo de muchas economías avanzadas y en vías de desarrollo. Este sector se está convirtiendo en un generador de innovaciones y valor agregado agrupando a segmentos variados como los servicios contables, audiovisuales, marketing, diseño, servicios informáticos, investigación y desarrollo, publicidad, asesoramiento legal y financiero, educación, salud e ingeniería (Banco Interamericano de Desarrollo, 2018). Todos estos servicios tienen un rasgo en común: Son intensivos en capital humano y tienen la capacidad de producir y procesar grandes cantidades de información y conocimiento.

Estos servicios intensivos en conocimientos pueden ser exportados gracias a las tecnologías de la información y las comunicaciones que han permitido reducir los costos de transmisión, almacenamiento de información y los tiempos para realizar las actividades a distancia. Muchas empresas multinacionales y pymes demandan estos servicios fueras de sus fronteras gracias a la existencia de diversos proveedores internacionales que ofrecen estos servicios alrededor del mundo y permiten ser llevados a cabo de forma remota y a distancia. Es tal la importancia de este sector que, de acuerdo a cálculos medidos en términos de valor agregado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, los servicios llegan a representar casi el 50% del comercio internacional.

Desafío para las ventajas comparativas y competitivas de América latina: ¡Exportemos conocimiento!

Un gran reto para América Latina es diversificar su estructura productiva y exportadora caracterizada por su escaso valor agregado. El comercio exterior venezolano basado en la producción y exportación de productos primarios como los combustibles fósiles (debido a la abundancia de estos recursos naturales) con bajo contenido tecnológico aunado a una mala gestión y administración de los recursos ha ocasionado períodos de bonanzas y shocks negativos en las últimas décadas que impiden un crecimiento económico sostenible a largo plazo. Esta realidad colisiona con el avance tecnológico que está desplazando el comercio internacional hacia bienes y servicios digitales intensivos en conocimiento con lo cual se hace imperante la inversión en ecosistemas de innovación y la adopción de las tecnologías disruptivas.

La creciente fragmentación productiva con las Cadenas Globales de Valor y la adopción de estas tecnologías está cambiando la geografía económica internacional de los intercambios comerciales con lo cual se hace necesario agregar valor a los recursos naturales por dos vías: aumentar el grado de procesamiento (materias primas con niveles de diferenciación y/o manufacturas primarias o derivados, la orimulsión es un ejemplo) y la adopción de servicios basados en el conocimiento en el procesamiento de estas actividades.

Mecanismos para impulsar la economía del conocimiento

Finalmente, hemos podido leer como difusión de las nuevas tecnologías desafía los patrones comerciales de la región que se sustentan en el uso de las ventajas comparativas y competitivas basadas en los recursos naturales y los bajos salarios. La realidad es que el comercio se está desplazando a servicios y bienes digitales intensivos en conocimientos. Se hace indispensable desarrollar ventajas tecnológicas mediante la inversión en educación, investigación y desarrollo (I+D), acceso a las nuevas tecnologías, impulso de los ecosistemas de innovación, inversión en infraestructuras de comunicación y el establecimiento de un marco institucional que favorezca la confianza e inversión mediante el respeto a los derechos de propiedad y las libertades económicas para fomentar el ingenio y la creatividad humana.

Los países que están sobre la frontera de conocimientos e innovación tienen ventajas productivas y de ingresos sobre el resto, Alemania, Corea del Sur y Japón pueden ser referentes para esta afirmación. ¿Estamos preparados para dar el salto? ¡Nos leemos pronto!


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Estudiante de Estudios Internacionales, UCV. Egresado del Diplomado de Comercio Internacional de la Asociación Venezolana de Exportadores. Internacionalista (UCV) e Investigador en Relaciones Económicas Internacionales.