Crónica de una crisis de efectivo anunciada

Fotografía: Junny Sanchez Gomez - Notitarde

Esta aún intacto en la memoria del venezolano el recuerdo de la crisis de efectivo que tuvo lugar en el último trimestre del año 2016, en plena época de decembrina comenzó a sentirse una preocupante escasez de efectivo en las entidades bancarias, las colas para retirar dinero en los bancos eran monumentales y muchas veces permanecían inmóviles a la espera del  transporte de valores que traía consigo el codiciado efectivo que reclamaban impacientes los clientes en espera, los cajeros automáticos no contaban tampoco con efectivo.

El 11 de diciembre de ese año el Gobierno Nacional decidió sacar de circulación el billete de Bs. 100, para aquel momento el 77% del efectivo en circulación eran de esta denominación. La población contaba con tan solo 3 días para deshacerse de los billetes, nuevamente las colas en los bancos fueron kilométricas, solo que esta vez era para depositar las moribundas piezas de Bs. 100. La medida que según declaraciones oficiales buscaba quemarle las manos a las mafias del dinero, terminó en tres días de dura agonía, con consecuencias fatales en el Estado Bolívar. El 17 de diciembre se decide prorrogar el tiempo de circulación del billete de Bs. 100, medida que se ha mantenido hasta el presente. El 7 de diciembre de 2016 en nota de prensa del Banco Central de Venezuela se anuncia la ampliación del cono monetario con la entrada en vigencia de 6 nuevos billetes y 3 monedas.

Entrados en el segundo semestre del año 2017 se avizora una nueva crisis de efectivo de proporciones similares a la ya mencionada, la progresiva inclusión de las nuevas denominaciones en el cono monetario solo sirvieron para aliviar de forma pasajera la deficiencia de efectivo que comenzó a gestarse el año pasado. Henkel García director de Econométrica estima que la relación de los billetes en circulación con la de la liquidez monetaria deberías estar alrededor del 12,5%, para junio del presente año esta relación se encuentra en 8,86%, muy por debajo del valor estimado. La velocidad con la que ha crecido la liquidez monetaria no guarda proporción con el crecimiento de los billetes en circulación. Con una inflación para junio de 2017 de 21,4%, siendo la acumulada de 176%, de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional, ante la ausencia de cifras oficiales por parte del BCV, aumentos de salario mínimo y pensiones cada vez más recurrentes y la decisión de depositar el bono de alimentación en efectivo, no sorprende que la demanda de efectivo sea mayor.

Los voceros oficiales adjudican esta problemática a mafias que desvían el efectivo hacia Cúcuta, la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) estima que el 30% de los billetes se desvían hacia la frontera con Colombia, recientemente también se decidió suspender los avances de efectivo que realizaban dos cadenas comerciales. Una condición necesaria es que la cantidad de billetes crezca a la par de la liquidez monetaria, garantizando así la disponibilidad de efectivo, sin embargo en el mes de julio se observa como la liquidez monetaria ha superado los billetes puestos en circulación. A continuación se analizará gráficamente el comportamiento de ambas variables, los valores fueron llevados a números índice para poder evidenciar la variación de ambas variables.

Como se aprecia en el gráfico en julio del año en curso la liquidez monetaria se encuentra por encima de las monedas y billetes en circulación, creciendo de tal manera que las monedas y billetes no pareciera poder seguir el mismo ritmo, es aquí cuando se evidencia una de las principales causas de la escasez de efectivo que comienza a observarse de nuevo en el país, sumándose así a un proceso inflacionario que devora el valor de la moneda. Es aquí cuando pareciera perder credibilidad la versión oficial de los voceros del gobierno acerca de la responsabilidad de mafias que desvían el efectivo hacia la frontera.

La entrada en vigencia tardía de las nuevas denominaciones del cono monetario, el acelerado crecimiento de la liquidez monetaria, una inflación desbordada, aumentos de salario mínimo y pensiones cada vez más recurrentes, una cada vez mayor demanda de efectivo; son todos factores determinantes en esta nueva calamidad que padecen, por segunda vez, los venezolanos, hasta ahora no parece haber soluciones concretas ante la inminente crisis de efectivo que se avecina, las acciones que se esbozan desde las autoridades competentes apuntan a la restricción del efectivo y al incentivo del uso de canales electrónicos por parte de los usuarios bancarios, pareciera que se encuentran indefensos antes una inminente crisis y no tienen cómo reaccionar para paliarla, los correctivos no fueron tomados a tiempo y ahora son los ciudadanos quienes pagan las consecuencias, en especial los sectores no bancarizados.