La constituyente y sus consecuencias a corto plazo

A solo días para que llegue el, no tan esperado, 30 de julio hemos podido ver distintas noticias referentes a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), pero ¿sabemos qué consecuencias económicas nos trae a efectos inmediatos?

Algunas de las noticias fueron los pronunciamientos de dirigentes políticos en Estados Unidos, América Latina y Europa en contra de la Constituyente. Entre ellos podemos nombrar al presidente de los EE.UU., Donald Trump, quien amenazó con tomar fuertes acciones en materia económica si el gobierno actual continúa con sus planes de realizar una Asamblea Nacional Constituyente; así mismo, el ministro de Asuntos Exteriores de España, Alfonso Dastis, ha pedido a los demás ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) estudiar las posibles sanciones en contra de Venezuela y su gobierno sino detienen la ANC.

Entre las propuestas que se han presentado para ejercer presión en el gobierno venezolano, por parte del gobierno estadounidense, está la de suspender las compras de crudo venezolano. Según datos de PDVSA y de la BBC, la exportación del petróleo representa cerca del 95% de las exportaciones venezolanas y alrededor del 80% de esas ventas van a Asia y a Estados Unidos. China, uno de los clientes más grandes del petróleo venezolano, recibe dicho producto como pago por préstamos ya recibidos; EE.UU., junto con India, son los únicos clientes grandes que pagan en efectivo. Diariamente Venezuela exporta a EE.UU. alrededor de 750.000 barriles de crudo, si multiplicamos esa cantidad por 45 (asumiendo que ese es el precio del barril de petróleo), el resultado es mayor a los 30 millones de dólares diarios. ¿Qué significaría para Venezuela perder esa cantidad de dinero? Un buen ejemplo sería: menos dinero para importaciones; el promedio de gasto por importaciones (desde enero hasta octubre del 2014, última fecha publicada por el Instituto Nacional de Estadística) es de 3.180 millones de US$ mensual, ¿nos encontramos en la mejor posición para afrontar esto sabiendo que una gran parte de los alimentos son importados?

Ahora, respecto a las posibles sanciones emitidas por la UE, ¿Qué podríamos esperar de ellas? Tal vez quisiéramos que sancionaran única y específicamente a los culpables de ésta crisis y a sus cómplices, pero posiblemente éste no sea el escenario que percibamos, posiblemente el escenario que percibamos sea mucho peor, al menos para el ciudadano venezolano común; capaz seamos víctimas de una crisis que se acrecienta gracias a una anulación de las exportaciones de la UE a Venezuela. Cabe destacar que, según la página web oficial de la UE, ellos son el tercer socio comercial de Venezuela, justo después de EE.UU. y China, exportando maquinaria y equipos, productos químicos y productos manufacturados. De ser así, ¿nos espera una fuerte caída en el sector comercial? Podrían quebrar grandes cantidades de empresas y la tasa de desempleo aumentaría a niveles históricos.

Pensar en lo que se avecina tras éstas sanciones es aterrador y no genera más que dudas: ¿esta medida podría modificar el pensamiento político del oficialismo o solo les haría ganar popularidad con su discurso desapacible en contra del “imperio”? ¿Debería EE.UU. estudiar alguna otra manera de presionar al gobierno venezolano? ¿Encontraría la UE una sanción ideal y específica para los gobernantes venezolanos? ¿O todo esto, a pesar de sus repercusiones, debería llevarse a cabo para salir de este mal capítulo histórico?


ProEconomía es una organización independiente que ofrece análisis disponibles para todos gracias a las contribuciones de nuestros lectores y colaboradores.



Compartir
Estudiante de Economía, UCAB. Reconocido en la 1ra posición en el Programa de Formación Comunitaria, en el marco de la Cátedra de Emprendimiento Social, patrocinado por la Fundación BBVA y la UCAB.